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Basílica de San Sernín
Didier Descouens, CC BY-SA 4.0

Basílica de San Sernín

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Basílica de Saint-Sernin

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
Toulouse, Francia

Año:
1080-XII 1860-1879

Basílica de Saint-Sernin

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
Toulouse, Francia

Año:
1080-XII 1860-1879

Obra

La Basílica de San Sernín es el principal edificio religioso católico de Toulouse, la capital de la región de Occitania. Situada en el corazón de la plaza que lleva su nombre, es una de las mayores iglesias románicas conservadas en Europa, junto con la catedral de Spira en Alemania y la catedral de Santiago de Compostela en España. Construida a finales del siglo XI, su propósito original fue albergar las reliquias del primer obispo de Toulouse, San Saturnino, también conocido como Sernin, uno de los mártires cristianos galo-romanos más venerados.

Historia

La actual de la Basílica de San Sernín se pleanteó a finales del siglo XII, debido a que la capilla del siglo V, ubicada en el lugar de la actual basílica, se había quedado pequeña para el creciente número de fieles. La basílica era entonces colegial, es decir, una iglesia con un colegio de canónigos dirigidos por un abad, quien frecuentemente se oponía al obispo de Toulouse, dado que la catedral de San Esteban era mucho menos esplendorosa que la de San Sernín.

En esa época, Toulouse recibía la visita de numerosos peregrinos que seguían el camino de Santiago, ya sea para dirigirse a la catedral de Santiago de Compostela o para venerar las reliquias de San Saturnino. La construcción de la basílica comenzó en el año 1080, iniciando por el ábside detrás de la capilla. Hoy en día, aún se puede visitar la iglesia primitiva, que funciona como cripta y alberga algunas reliquias sagradas. Dieciséis años después del inicio de la construcción, en 1096, el papa Urbano II consagró el altar.

San Sernín continuó siendo una sencilla iglesia escolar hasta 1778, cuando finalmente fue consagrada como basílica. Durante la Revolución Francesa, el capitolio de San Sernín fue suprimido. La iglesia experimentó varias modificaciones a lo largo de los siglos: fue parcialmente alterada durante la época gótica y el Renacimiento. En el siglo XIX, el famoso arquitecto Eugène Viollet-le-Duc llevó a cabo una restauración que restableció el escalonamiento de los tejados de los laterales y de la nave principal, que había sido suprimido en el siglo XIV. Sin embargo, a finales del siglo XX, una nueva restauración eliminó el escalonamiento de Viollet-le-Duc, devolviéndole el aspecto del siglo XIV.

Un magnífico claustro y una abadía se encontraban al norte de la basílica, pero fueron demolidos durante el siglo XIX. El Museo de los Agustinos posee algunos restos y fragmentos de esculturas de estos antiguos edificios.

Construcción

La construcción de la Basílica de San Sernín, fue un proceso largo y complejo que se extendió a lo largo de varias décadas, estuvo marcado por varias etapas y estilos arquitectónicos que reflejan la evolución del edificio.

Etapa inicial (1077-1080)
En 1077, se inició la construcción del ábside, situado detrás de la capilla carolingia preexistente. Esta capilla, que data del siglo V, aún se puede visitar hoy en día y funciona como cripta, albergando algunas reliquias sagradas. Tres años después, en 1080, el ábside fue consagrado, marcando el final de la primera etapa de construcción y estableciendo las bases para el desarrollo posterior del edificio.

Etapa principal (1080-1096)
Entre 1081 y 1096, se llevó a cabo la construcción del resto de la basílica. Durante este periodo, se edificaron la nave central, las naves laterales, el transepto y la girola. Este ambicioso proyecto reflejaba tanto la importancia de Toulouse como un centro de peregrinación en el Camino de Santiago, como el deseo de crear un espacio monumental para albergar a los numerosos fieles. En 1096, el Papa Urbano II consagró el altar, marcando un hito significativo en la construcción de la basílica y consolidando su importancia religiosa.

Etapa final (siglos XII-XVIII)
A lo largo de los siglos siguientes, la Basílica de San Sernín experimentó varias modificaciones y adiciones que reflejaron los cambios en los estilos arquitectónicos y las necesidades litúrgicas de la época.

Siglo XII
En este siglo, se añadieron elementos góticos a la basílica, como la torre octogonal del crucero. Esta incorporación gótica no solo embelleció el edificio, sino que también mejoró su estructura y funcionalidad.

Siglos XVI-XVII
Durante los siglos XVI y XVII, se realizaron diversas modificaciones renacentistas en la basílica, incluyendo la decoración interior y la sillería del coro. Estas adiciones enriquecieron aún más el interior de la iglesia, aportando un toque de la opulencia y el detallismo característicos del Renacimiento.

La construcción de la Basílica de San Sernín fue impulsada significativamente por el auge de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, con Toulouse siendo una parada crucial en el Camino de Santiago. Este flujo constante de peregrinos no solo justificó la magnitud del edificio, sino que también influyó en su diseño, destinado a facilitar la circulación de los peregrinos sin interrumpir las ceremonias litúrgicas.

Se utilizaron técnicas de construcción románica, como la bóveda de cañón, que permitieron crear espacios más amplios y diáfanos. Además, la basílica está ricamente decorada con esculturas, pinturas y vidrieras que ilustran escenas bíblicas y la vida de San Saturnino, convirtiéndola en un verdadero tesoro del arte y la arquitectura medieval.

Diseño

Como la mayoría de las iglesias construidas en la Edad Media, la Basílica de San Sernín está orientada de este a oeste, siguiendo la tradición litúrgica de situar el altar mayor hacia el este. Este diseño no solo tenía un simbolismo religioso, sino que también aprovechaba la luz natural para iluminar el interior del edificio durante las ceremonias matutinas.

El exterior de la basílica es macizo y está dominado por un campanario octogonal que se eleva a 65 metros de altura, convirtiéndose en un punto de referencia notable en el paisaje urbano de Toulouse. Este campanario no solo sirve como campanario, sino que también actúa como un símbolo de la presencia y la autoridad de la iglesia en la ciudad.

La estructura de la basílica se organiza en torno a un crucero imponente de 65 metros de largo, con cada brazo del crucero teniendo dos absidiolos orientados, que proporcionan un equilibrio arquitectónico y funcional al edificio. Esta disposición permite un flujo de peregrinos ordenado, especialmente importante dado el papel de la basílica como una parada en el Camino de Santiago.

La Basílica de San Sernín está construida principalmente con ladrillo tolosano y piedra blanca o ligeramente verdosa. El ladrillo tolosano, característico de la región, proporciona un color rojizo distintivo que contrasta con los elementos de piedra. La piedra blanca, una piedra caliza, fue extraída de canteras del alto valle del Garona, como la de Boussens. Esta piedra caliza es notable por su durabilidad y por la capacidad de reflejar la luz, aportando una luminosidad particular al edificio.

Por otro lado, la piedra verdosa utilizada en la construcción es la marga, que se extrae directamente de las orillas del Garona. Esta piedra añade un toque de color y textura al conjunto arquitectónico, contribuyendo a la estética general del edificio.

El diseño de la basílica incluye numerosos elementos decorativos, como esculturas, pinturas y vidrieras, que ilustran escenas bíblicas y la vida de San Saturnino. Estos detalles no solo embellecen el edificio, sino que también cumplen una función educativa y espiritual, ayudando a los fieles a contemplar y meditar sobre los relatos sagrados.

Naves

La Basílica de San Sernín posee una nave de imponentes dimensiones, con una longitud de 115 metros. Esta nave principal, de 8 metros de ancho, está flanqueada por cuatro naves laterales, configurando un total de cinco naves. La nave principal destaca por su altura y amplitud, facilitada por la presencia de galerías en los pasillos, que añaden una dimensión vertical al espacio.

La bóveda de medio punto de la nave, que alcanza una altura de 21 metros, cubre tanto la nave principal como el crucero. Esta estructura está soportada por contrafuertes laterales formados por bóvedas de cuarto de círculo dispuestas sobre las galerías, lo que permite una distribución equilibrada del peso y mantiene la integridad del edificio. El crucero está rematado por una cúpula sobre trompas, situada justo debajo del campanario, una característica arquitectónica que añade un elemento de grandiosidad al espacio central de la basílica.

A lo largo de los siglos, los pilares centrales de la basílica han sido reforzados en múltiples ocasiones para sostener el campanario, que ha sido elevado varias veces. Estos refuerzos, aunque necesarios para la estabilidad del campanario, han alterado ligeramente la perspectiva original de la nave y del ábside, añadiendo una capa de complejidad a la percepción espacial del interior.

El púlpito y las lámparas de araña de la basílica forman un conjunto diseñado por el renombrado arquitecto Eugène Viollet-le-Duc y realizado por Eugène Emmanuel. Este conjunto está clasificado como monumento histórico, reflejando la importancia y el valor artístico de estos elementos dentro del contexto de la basílica.

Además, la nave alberga una serie de bustos y relicarios dedicados a diversas figuras santas, entre ellos San Benito Labre, Santa Águeda, San Gregorio Magno, San Phébades, San Luis de Toulouse y San Vicente de Paúl. Esta colección de bustos culmina en una hornacina que contiene una estatua de San Roque, añadiendo un enfoque devocional y artístico al espacio.

La basílica también incluye un busto del Papa Juan Pablo II, bendecido e inaugurado por Monseñor Le Gall, Arzobispo de Toulouse, el 18 de junio de 2013. Esta obra, encargada al escultor Sébastien Langloÿs, subraya el continuo compromiso de la parroquia con el arte, desde la Edad Media hasta la actualidad. Este interés por el arte es especialmente evidente en la intensa actividad de conciertos organizados en la basílica, beneficiándose de la calidad excepcional de los órganos que alberga.

Crucero

El crucero de la Basílica de San Sernín es una parte fundamental de su estructura, extendiéndose desde la Porte des Comtes hasta las capillas del Sacré-Cœur y Saint-Exupère, que antiguamente formaban parte de la puerta real que daba acceso al monasterio situado al norte de la iglesia.

Frente a la Porte des Comtes, uno de los puntos de acceso más notables del crucero, se encuentran los pies esculpidos de San Cristóbal sobre uno de los pilares. En la cara oriental del crucero sur se hallan las capillas de Santa Germaine y de la Virgen María, que añaden un carácter devocional y artístico a este espacio.

En la parte norte del crucero, hacia el oeste, se conservan varios frescos medievales que datan de 1180. Estas pinturas murales, cubiertas con capas de cal en los siglos XVII y XIX, fueron redescubiertas en 1972, revelando un impresionante «Ciclo de la Resurrección». Este ciclo decorativo se desarrolla a lo largo de toda la altura del muro en cinco registros:

Segundo registro: Representa a las santas mujeres siendo recibidas por un ángel que les señala el sepulcro vacío.
Tercer registro: Muestra a dos profetas postrados en adoración ante Cristo en majestad.
Techo del ciclo: Presenta a Cristo como el Cordero de Dios inmolado y victorioso.
Estas representaciones no solo tienen un valor artístico significativo, sino que también ofrecen una narrativa visual de la resurrección de Jesús, enriqueciendo la experiencia espiritual de los visitantes.

En el cruce del crucero se encuentran el altar mayor, la tumba de San Saturnino y el coro. El coro está decorado a cada lado con estatuas de Saint Exupère y Saint Sylve, destacando la importancia de estos santos en la historia de la basílica.

La tumba de San Saturnino es una de las piezas más destacadas del crucero. Se encuentra bajo un dosel de estilo barroco, y contiene una estatua en honor al santo, así como una representación de su tortura en un bajorrelieve de plomo dorado. Esta tumba, realizada entre 1718 y 1759 con la participación del escultor Marc Arcis, es un homenaje perdurable al primer obispo de Toulouse y mártir cristiano.

Deambulatorio

El deambulatorio de la Basílica de San Sernín, que sigue al crucero, es una zona de gran importancia tanto artística como religiosa. Este espacio está compuesto por un ábside girola con capillas radiantes, donde se exhiben los relicarios de la abadía, proporcionando un entorno solemne y sagrado para los visitantes y fieles.

El deambulatorio está ricamente decorado. En su parte interna, se encuentran siete bajorrelieves de mármol incrustados en la pared, obra del escultor Bernard Gilduin, clasificados como monumentos históricos. En el centro de estos bajorrelieves, destaca un Cristo en majestad, enmarcado por un querubín, un serafín, dos apóstoles y dos ángeles, formando un conjunto escultórico de gran belleza y devoción.

En el techo del deambulatorio, se encuentra un exvoto de madera que data de 1528. Este exvoto fue ofrecido por los capitolios de Toulouse tras una epidemia de peste que afectó a la ciudad. La pieza incluye una maqueta de la basílica de Saint-Sernin y de la torre del homenaje, actualmente conocida como Donjon du Capitole. Debajo de esta maqueta, están pintadas las armas de la ciudad, y todo el conjunto está clasificado como monumento histórico.

El deambulatorio alberga varios gabinetes que contienen relicarios de gran valor histórico y religioso:

Santuario de Saint-Hilaire de Toulouse: Contiene las reliquias del tercer obispo de Toulouse.
Relicario de Santa Victoria y San Aciscle de Córdoba: Estas reliquias fueron traídas de España y donadas a la basílica por Carlomagno.
Santuario de Saint-Gilbert: Contiene las reliquias de Saint-Gilbert.
Relicario de San Pedro y San Pablo: Estas reliquias están resguardadas por verjas de bronce dorado diseñadas por Eugène Viollet-le-Duc en 1878.
Busto relicario de San Felipe: Otro objeto de gran devoción y valor histórico.
Todos estos objetos están clasificados como monumentos históricos, subrayando su importancia y la necesidad de su preservación.

Restauración

La Basílica de San Sernín ha pasado por múltiples fases de restauración a lo largo de su historia, cada una marcando un periodo significativo en la conservación y renovación del monumento.

Primeras Intervenciones y la Clasificación como Monumento Histórico
En 1838, Prosper Mérimée, reconocido escritor y arqueólogo francés, logró que la iglesia fuera clasificada como monumento histórico. Entre 1836 y 1845, Urbain Vitry llevó a cabo las primeras obras de restauración, centradas en los pilares del norte de la nave y los portales. Sin embargo, estas obras fueron objeto de críticas por parte de Mérimée, quien consideraba necesario un enfoque más cuidadoso y respetuoso con la estructura original.

En 1845, siguiendo la recomendación de Mérimée, se encargó a Eugène Viollet-le-Duc una restauración general de la basílica. Las obras comenzaron en 1860, supervisadas inicialmente por Alexandre du Mège, quien se enfocó en la restauración de las criptas. Viollet-le-Duc, con la asistencia de Jacques-Jean Esquié, llevó a cabo una serie de modificaciones significativas: los techos fueron completamente renovados, creando cubiertas separadas para la nave y los pasillos, y extendiendo la cornisa del ábside a todo el edificio.

En 1872, Viollet-le-Duc emprendió las obras en el interior del edificio. Una de sus acciones más destacadas fue la eliminación del «Tour des Corps Saints» y la renovación parcial de la decoración interior. Sin embargo, Viollet-le-Duc falleció antes de poder completar la restauración del macizo occidental, una tarea que no se concluyó hasta 1929.

En 1967, se inició una nueva etapa de restauración general que se extendió por varias décadas. Los trabajos comenzaron con la restauración del campanario, cuya balaustrada estaba en riesgo de colapso. Entre 1970 y 1978, se realizaron trabajos de decapado en los revestimientos interiores, revelando pinturas medievales ocultas. Las criptas fueron «desrestauradas» y se restableció el «recorrido de los Santos Cuerpos» en la girola.

Entre 1980 y 1990, el deterioro de las cornisas obligó a nuevas intervenciones en las cubiertas, las cuales fueron restauradas a su configuración anterior al siglo XIX. En 1989, comenzaron los trabajos en los miradores situados bajo la cubierta de la nave y del crucero. Estas obras buscaban revertir las modificaciones de Viollet-le-Duc, eliminando las aberturas en forma de diamante y restaurando las formas románicas originales con arcos de medio punto.

La «desrestauración» de los miradores provocó una fuerte protesta de las asociaciones del distrito de Arnaud-Bernard. Hubo ocupaciones de la plaza, despliegue de pancartas y una recogida de miles de firmas en contra de las obras. A pesar del apoyo del alcalde de Toulouse a los manifestantes, los trabajos se reanudaron en el verano de 1990, continuando con el objetivo de devolver a la basílica su apariencia románica original.

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