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Catedral de Amiens
Jean-Pol GRANDMONT, CC BY 3.0

Catedral de Amiens

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Catedral de Notre-Dame de Amiens

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
Amiens, Francia

Año:
1220-1288 1849-1874

Catedral de Notre-Dame de Amiens

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
Amiens, Francia

Año:
1220-1288 1849-1874

Obra

La catedral de Notre-Dame de Amiens, es un edificio religioso representativo de la arquitectura gótica en Francia. Se sitúa en la ciudad de Amiens, en el departamento del Somme y su construcción se prolonga a lo largo de varios siglos, reflejando las distintas tendencias del estilo gótico, incluyendo la restauración de Viollet-le-Duc. La catedral fue declarada monumento histórico en Francia en 1862 y, desde 1981, está inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Historia

La historia de la catedral de Notre-Dame de Amiens se remonta a finales del siglo III, en la época galo-romana, cuando se construyó el primer templo en el lugar que hoy ocupa la catedral actual. A lo largo de los siglos, varias catedrales se levantaron en este emplazamiento, muchas de las cuales fueron destruidas por incendios. En el año 850, durante una invasión normanda, el fuego redujo a cenizas una de estas primeras estructuras. Los incendios se repitieron en 1019 y nuevamente en 1107, después de lo cual se construyó una nueva iglesia románica en 1152, consagrada por el obispo de Reims. Desafortunadamente, no existen documentos que permitan conocer los detalles arquitectónicos de esta iglesia románica.

En 1206 un caballero cruzado de Picardía, Wallon de Sarton, robó la reliquia del cráneo de San Juan Bautista durante el sitio de Constantinopla en la Cuarta Cruzada y la trajo a Amiens. La reliquia, recibida por el obispo Richard Gerberoy, pronto se convirtió en objeto de un importante peregrinaje. Príncipes franceses y extranjeros acudieron a honrar la reliquia, y también atrajo a personas afectadas por diversas enfermedades, como sordera, mudez, ceguera y especialmente epilepsia, conocida como el «mal de San Juan». Esta afluencia de peregrinos pronto dejó pequeña la catedral románica existente.

En 1218, un rayo golpeó la torre de la antigua catedral, causando un incendio que consumió rápidamente el techo y provocó el colapso del edificio. Ante esta tragedia, el obispo Évrard de Fouilloy decidió construir una nueva catedral, mucho más grande que la anterior. El obispo Évrard de Fouilloy eligió a Robert de Luzarches como arquitecto para este ambicioso proyecto. Bajo su dirección, la construcción de la nueva catedral gótica comenzó en 1220.

Construcción

La construcción de la Catedral de Amiens, comenzó por el transepto sur, y la cimentación, que alcanzó una profundidad de nueve metros, lo que lo convierte en una de las más profundas, y seguras, de las catedrales europeas. La población de Amiens había aumentado considerablemente poco antes, lo que requirió la ampliación de las murallas en 1190 y 1193. Durante la construcción, fue necesario adquirir terrenos y trasladar edificaciones existentes, como una muralla, un hospital dedicado a San Juan Bautista y una iglesia dedicada a San Fermín el Confesor.

A diferencia de la forma habitual de proceder, el trabajo en la catedral comenzó por la nave, desde la fachada occidental, debido a las dificultades para derribar la antigua iglesia de San Fermín. Amiens experimentó una gran prosperidad durante el reinado de Felipe II de Francia, beneficiándose de su proximidad a Flandes y de las ferias de Champagne. Este auge económico, permitió a la burguesía de Amiens y a su obispado financiar generosamente la construcción de la catedral.

Tras la muerte de Robert Luzarches y el obispo Evrard Fouilloy en 1222, Thomas Cormont continuó la obra. En 1228, los muros de la nave ya estaban al nivel de las bóvedas, y Renaud Cormont sucedió a su padre como contratista principal. Para 1230, la nave estaba prácticamente terminada, y en 1236, la gran fachada alcanzaba las cornisas superiores. El nuevo obispo, Arnoult, inició la construcción del coro y las capillas radiales. Sin embargo, a partir de 1240, los fondos comenzaron a escasear y los trabajos se ralentizaron, aunque la girola se completó en 1247.

Entre 1247 y 1258, los trabajos avanzaron lentamente. Un incendio en 1258 que devastó las capillas absidiales revitalizó los esfuerzos de construcción, y el coro se terminó en 1269. Durante las dos décadas siguientes, el obispo Guillaume de Mâcon añadió una flecha y realizó pequeñas modificaciones en el coro y el ábside, finalizando estos trabajos en 1288 con la creación del «pavimento del laberinto».

La fecha de 1288 marca el fin de la construcción principal de la catedral, aunque las torres de la fachada permanecieron incompletas. La construcción relativamente rápida de la catedral proporcionó una gran unidad arquitectónica, rara vez vista en otras catedrales. La racionalización del trabajo y la producción en serie de los bloques de piedra, diseñada por Robert Luzarches, fueron cruciales en este proceso. Las piedras utilizadas provenían principalmente de las canteras de Picquigny, Croissy, Bonneleau y Doméliers, transportadas por barco a través del río Somme hasta Amiens.

La catedral siguió experimentado modificaciones y mejoras diversas: se construyeron las capillas laterales, se completaron las torres y se añadieron contrafuertes en el curcero y las naves. El edificio apenas sufrió durante la revolución francesa, pero el desgaste producido por el paso de los siglos obligó a restaurar la catedral en el siglo XIX y fue llevada a cabo por Eugène Viollet-le-Duc.

Diseño

La catedral de Notre-Dame presenta una planta en forma de cruz latina con dos navales laterales y sus con capillas, un crucero sin cimborio cubierto por bóvedas de crucería estrelladas y un cuerpo central que finaliza en un deambulatorio rodeado de siete capillas radiales. La capilla axial es la más alargada, presentando un notable parecido con la arquitectura de la Sainte-Chapelle de París, construida en la misma época. La basílica, como hemos comentado, se encuentra diseñada predominantemente según lo principios de la arquitectura gótica.

La organización de la nave central se basa en una secuencia de arcadas y un triforio con vitrales. Los pilares que sostienen los arcos son de sección circular, formados por cuatro columnas adosadas, y las bóvedas de crucería se apoyan en estas columnas. El tejado de la catedral, con una doble vertiente muy pronunciada, está diseñado para soportar las copiosas nevadas, y la estructura se refuerza con contrafuertes exteriores rematados en pináculos y sostenidos por arbotantes.

La nave de Notre-Dame de Amiens fue el primer espacio en construirse, comenzando en 1220 y finalizando en 1236. Su alzado se divide en tres niveles: grandes arcadas, un triforio ciego con dos grupos de tres arcos en cada tramo, y vitrales altos con cuatro ojivas cada uno. La iluminación interior proviene principalmente del gran rosetón de la fachada, conocido como la «Rosa del Mar», y de los vitrales altos, inundando la nave y el coro de luz.

La nave consta de siete tramos rectangulares con bóvedas cuatripartitas, mientras que las naves laterales, de la misma longitud, tienen bóvedas cuadradas. El diseño estructural se caracteriza por la alternancia de pilares fuertes y débiles, una técnica visible también en la catedral de Chartres, precedente de las catedrales de Amiens, Beauvais y Reims. Las columnas que rodean la nave y el coro incluyen cuatro columnas dispuestas en círculo con otras cuatro adosadas, sosteniendo las bóvedas a una altura de 42 metros.

La arquitectura gótica permite prescindir de los muros de carga, siendo las columnas las que se encargan de soportar las bóvedas, lo que permite prescindir de los gruesos muros opacos. Esta disposición facilita la entrada de luz a través de las vidrieras en toda la fachada, logrando una iluminación natural que inunda el interior de la nave y el coro. un rasgo distintivo de la arquitectura gótica que buscaba influir en la espiritualidad del visitante a través de la luz y el diseño del espacio.

Interior

Pavimento

El pavimento de la catedral de Notre-Dame de Amiens está compuesto por una variedad de diseños que se distribuyen a lo largo de los distintos sectores del edificio. Originalmente diseñado en el siglo XIII, este pavimento fue restaurado en el siglo XIX para preservar su estado original. Entre los diversos motivos elaborados, destaca el uso de la esvástica o cruz gamada, un símbolo que, en este contexto, tiene connotaciones puramente decorativas y tradicionales.

La pieza central del pavimento es un laberinto octogonal situado en el quinto tramo de la nave, con una longitud de 234 metros. Durante la Edad Media, los peregrinos que llegaban a la catedral para venerar las reliquias de San Juan Bautista, seguían el camino de la línea negra del laberinto de rodillas, en una práctica similar al Vía Crucis. Este acto de devoción tenía como objetivo ganar indulgencias o el perdón de los pecados cometidos. Laberintos similares se pueden encontrar en otras catedrales e iglesias francesas, como las catedrales de Bayeux y de Chartres. La catedral de Notre-Dame de Reims también contaba con un laberinto, aunque fue destruido en el siglo XVIII.

La piedra central del laberinto de Amiens es particularmente interesante debido a que narra, a través de una inscripción de cobra, la fundación de la catedral. Esta piedra muestra una cruz que indica los puntos cardinales y está rodeada por cuatro figuras: los tres arquitectos de la catedral, Robert de Luzarches, Thomas y Renaud de Cormont, y el obispo Évrard de Fouilloy. La fecha inscrita en esta piedra es 1288, que coincide con el final de la etapa de construcción principal de la catedral. Actualmente, la piedra original del laberinto se encuentra en el Museo de Picardía, mientras que una copia exacta ocupa su lugar en la nave central de la catedral.

Púlpito

El púlpito de la catedral de Notre-Dame de Amiens, adosado a la última columna del lado norte de la nave antes del pilar del crucero, es un impresionante conjunto barroco que data de 1773. Esta obra fue realizada por el escultor Jean-Baptiste Dupuis y el arquitecto Pierre-Joseph Christophle. El púlpito se sostiene sobre esculturas de tamaño natural que representan las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, dotando al conjunto de un profundo simbolismo religioso.

En la parte trasera del púlpito, se observa un elegante ropaje tallado, recogido por querubines. El techo del púlpito está diseñado para simular nubes, dentro de las cuales se distingue una paloma, símbolo del Espíritu Santo. La obra culmina con la figura de un ángel con las alas desplegadas, sosteniendo un evangelio y señalando con el dedo de la mano derecha hacia el cielo. Esta representación añade una dimensión celestial al conjunto, subrayando el vínculo entre la palabra divina y su proclamación en la tierra.

Aunque en el siglo XIX el púlpito fue objeto de críticas por su grandilocuencia, hoy se admira por la gran belleza plástica y la precisión de su ejecución. Este púlpito cumple una función litúrgica.

Capillas laterales

La catedral de Notre-Dame de Amiens cuenta con once capillas laterales. Estas capillas no formaban parte del proyecto original de la catedral, pero su construcción se consideró necesaria a partir de finales del siglo XIII. Ejecutadas entre los años 1290 y 1375, la capilla más antigua es la que se encuentra más cercana a la cabecera del templo.

Capillas del Lado de la Epístola
Capilla de San Cristóbal: Recibió su decoración actual en 1762. En ella se incluye una estatua de San Cristóbal de piedra, obra de Jean-Baptiste Dupuis, un escultor del siglo XVIII que también colaboró en la construcción del púlpito y del altar mayor de la catedral.

Capilla de Nuestra Señora de Foy (o Capilla de la Anunciación): Alberga una estatua de la Anunciación, obra del escultor Nicolas Blasset del siglo XVII. La escultura de la Virgen está tallada en mármol blanco sobre un fondo de mármol rojo de Rance.

Capilla de la Asunción: Esta capilla, antiguamente conocida como la Capilla de San Nicolás, fue fundada en el siglo XIV por los productores de la yerba pastel, una industria que benefició la economía local. La capilla debe su nombre actual a la decoración ofrecida por el maestre François de Fresne de la Hermandad de Nuestra Señora del Puy. Nicolas Blasset realizó la obra que representa la Asunción de la Virgen alrededor de 1637, con figuras talladas en mármol blanco sobre una base de mármol negro.

Capilla de San Esteban (también llamada Capilla de San Lorenzo): Contiene estatuas de San Esteban y San Agustín. La decoración de la capilla fue diseñada por el arquitecto Christophle en 1768. Sobre el altar se encuentra la pintura «El desmayo de la Virgen» (La pâmaison de la Vierge) de Laurent de La Hyre, datada en 1628.

Capilla de Santa Margarita: Considerada la capilla más antigua de la nave, fue construida en 1292 por el obispo Guilleume de Mâcon. Su diseño actual data de 1768 y fue realizado por Jean-Baptiste Dupuis y el arquitecto Pierre Joseph Christophle. La capilla contiene una estatua de mármol de Santa Margarita sobre un altar.

Capillas del Lado del Evangelio
Capilla de San Juan Bautista (o Capilla del Salvador): Construida en 1375 bajo el mandato del obispo-cardenal Jean de La Grange, alberga una estatua del mismo obispo.

Capilla de Nuestra Señora del Buen Socorro: Construida al mismo tiempo que la anterior por el mismo obispo, contiene una Virgen con el Niño, esculpida por Nicolas Blasset.

Capilla de San Salvador: Anteriormente conocida como Capilla de San Miguel, alberga un Cristo bizantino del siglo XII proveniente de la antigua iglesia de San Fermín el Confesor, que fue demolida en el siglo XIII para permitir la construcción del transepto norte de la catedral.

Capilla de San Honorato: Contiene una escultura del antiguo obispo de Amiens, San Honorato, realizada en 1780 por el escultor Jacques-Firmin Vimeux.

Capilla de Nuestra Señora de la Paz: Anteriormente llamada Capilla de San Luis, alberga un retablo con una Virgen María, esculpida en mármol blanco en 1654 por Nicolas Blasset.

Capilla de San Fermín: Antigua capilla dedicada a Santa Inés, alberga una estatua de yeso de San Fermín.

Deambulatorio

El deambulatorio de la Catedral de Amien comienza en el crucero con un doble pasillo y se simplifica a un único pasillo alrededor de la cabecera del templo, formando una girola. Esta girola está circundada por capillas radiales, conocidas también como absidiolas.

Una de las piezas más destacadas del deambulatorio es el mausoleo del canónigo Guilain Lucas, ubicado justo frente a la entrada de la capilla axial y detrás del altar mayor. Realizado en 1636 por el escultor Nicolas Blasset, el mausoleo presenta al canónigo Lucas en dos posturas: una estatua con las manos juntas, alojada en un nicho en la parte inferior, y otra de él arrodillado frente a una estatua de la Virgen y el Niño en la parte superior. Entre estas dos figuras, se encuentra el famoso Ángel Llorando, que simboliza el dolor de los huérfanos para los cuales Lucas había creado una Casa de la Caridad llamada École des Enfants Bleus. El pequeño ángel se inclina sobre un reloj de arena, representando la brevedad de la vida, mientras que su codo se apoya en una calavera, símbolo de la muerte. Durante la Primera Guerra Mundial, este ángel se convirtió en un símbolo popular, y su imagen fue reproducida en tarjetas postales, medallas y otros objetos, que los soldados enviaban a todos los rincones del mundo.

En la parte norte de la girola, se encuentra otro monumento funerario también realizado por Nicolas Blasset. Este monumento, creado en 1645, honra a Jean Sachy, teniente alcalde de Amiens, y a su esposa Marie de Revelois. La Muerte está representada como un cadáver en descomposición acostado en un sudario suspendido en forma de hamaca. Sobre esta figura, Jean Sachy y su esposa están tallados en actitud de oración, arrodillados a los pies de la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos. A su lado, Juan el Bautista es representado como un niño acompañado del Cordero Místico.

Entre las capillas del deambulatorio, destacan dos en particular:

Capilla de Nuestra Señora de los Dolores: Situada en el extremo norte del pasillo del deambulatorio externo, esta capilla presenta un altar barroco coronado por una estatua de la Virgen María en actitud dolorosa y suplicante, con una espada atravesando su corazón. La estatua ocupa una gran hornacina en un retablo rodeado de columnas salomónicas típicamente barrocas, y la parte superior está adornada con una serie de querubines y otros personajes, todos realizados en mármol de varios colores.

Capilla de San José: Ubicada al final del pasillo del deambulatorio exterior, en la parte sur, esta capilla fue antiguamente dedicada a San Carlos Borromeo. El altar barroco de la capilla presenta columnas salomónicas, y en la parte superior derecha se encuentra la estatua de Mateo el Evangelista acompañado de su ángel simbólico, mientras que a la izquierda está la estatua de San Lucas el Evangelista con el buey como símbolo. Entre ambas estatuas, en el centro de una gran decoración dorada con querubines, se encuentra una paloma que simboliza al Espíritu Santo. En la hornacina central, hay una imagen de San José con el Niño Jesús en sus brazos, una obra del siglo XIX realizada por los hermanos Aimé y Louis Duthoit, escultores de Amiens.

Capillas de la girola

Las capillas absidiales de la Catedral de Amiens son una serie de espacios sagrados dispuestos alrededor del deambulatorio. Cada una de ellas está adornada con grandes vitrales alargados dispuestos en dos calles que a su vez están coronadas por arcos trebolados. Las capillas más cercanas al coro rectangular poseen dos vitrales, mientras que la capilla axial central, que es la más grande, tiene siete vitrales. Las cuatro capillas restantes cuentan con tres vitrales cada una. Todas las capillas alcanzan la misma altura que las naves laterales del coro y la nave, con una impresionante altura de casi veinte metros.

Siguiendo un recorrido de izquierda a derecha, encontramos las siguientes capillas:

Capilla de los Catecismos:
A la entrada de esta capilla, a la izquierda, se encuentra una escalera de caracol que da acceso a los niveles superiores. Además, hay un acceso que conduce a la capilla propiamente dicha, situada fuera de la catedral, en el lugar que ocupaba el antiguo claustro, hoy desaparecido.

Capilla de San Juan Bautista:
Decorada entre 1775 y 1779 por Jacques-Firmin Vimeux, esta capilla contiene un retablo con la imagen de San Juan Bautista, el titular de la capilla.

Capilla de Santa Teodosia:
Anteriormente conocida como capilla de San Agustín, fue renombrada en 1853 cuando el obispo de Amiens, Antoine de Salinis, trajo las reliquias de Aurelia Teudosia desde Roma. La restauración y decoración fueron financiadas por Napoleón III, quien asistió a la inauguración. El sarcófago de la santa se encuentra en un tabernáculo de estilo neogótico, obra de los hermanos Aimé y Louis Duthoit, rodeado por una notable reja realizada por el cerrajero Corroyer. Los vitrales de esta capilla son particularmente interesantes, representando a Napoleón III, la emperatriz Eugenia de Montijo, el papa Pío IX y el obispo de Amiens, de Salinis, así como el Castillo de Pierrefonds. Los vitrales inferiores, conocidos como «vidrieras de los tejedores», datan del siglo XIII.

Capilla de la Virgen:
Esta capilla axial, también conocida como la capilla de la pequeña parroquia, es la más grande y larga de todas las capillas absidiales, con 15,25 metros de profundidad. Su arquitectura es similar a la de la Sainte-Chapelle en París. Restaurada en el siglo XIX por Viollet-le-Duc y su equipo, contiene un altar de piedra obra de los hermanos Duthoit, y dos tumbas del siglo XIV, la del obispo de Amiens, Simon de Gonçan, y la de Thomas de Saboya, cada una adornada con figuras dolientes.

Capilla del Sagrado Corazón:
Anteriormente llamada capilla de Santiago el Mayor, esta capilla alberga un magnífico altar de bronce diseñado por el joyero parisino Placide Poussielgue-Rusand. También guarda las banderas de los ejércitos aliados que defendieron Amiens en 1918.

Capilla de San Francisco de Asís:
Originalmente conocida como la capilla de San Nicasio, fue redecorada entre 1775 y 1779 por el escultor Jacques-Firmin Vimeux, quien realizó el retablo con una figura de San Francisco de Asís. El artista Bénouville añadió una pintura que representa al santo muriendo y bendiciendo la ciudad de Amiens.

Capilla de San Eloy:
La última de las capillas absidiales, situada en el extremo sur de la girola, destaca por sus representaciones pictóricas de sibilas, figuras no específicamente cristianas relacionadas con el paganismo antiguo. Estas pinturas fueron encargadas por el decano del capítulo, Adrien de Hénencourt, en 1506. Restauradas en 1853 y 1977, estas representaciones de las sibilas Agripa, Pérsica, Tiburtina, Libia, Europa, Frigia, Eritrea y Cumana son un excelente ejemplo de la pintura francesa de principios del siglo XVI. Además, esta capilla sirve como antecámara que conduce a la Capilla de los Macabeos y al tesoro de la catedral.

Transepto

El transepto de la Catedral de Amiens, ricamente decorado, es una estructura que conecta la nave principal con el coro. Cada uno de los brazos del crucero consta de tres tramos y dos pasillos laterales, uno al oeste y otro al este. La elevación de los muros del transepto sigue la misma disposición que la nave y el coro, con tres niveles: grandes arcadas que se abren a los pasillos, el triforio y los vitrales altos.

Cada brazo del transepto está iluminado por un gran rosetón. En el muro superior de fondo se encuentra el rosetón, que está sobre otra vidriera de cinco arcos, correspondiente al muro exterior del triforio. El rosetón del brazo sur del transepto, conocido como la «Rosa del Cielo», es de estilo gótico flamígero. Por otro lado, el rosetón del brazo norte, llamado la «Rosa de los Vientos», es de estilo anterior al gótico flamígero.

Dentro del propio transepto desatcan varias piezas y capillas:

Brazo Norte:

Pila Bautismal: Aquí se encuentra una gran pila bautismal del siglo XII, utilizada cuando el sacramento del bautismo se administraba por inmersión.
Hornacinas de Piedra: En el lado occidental del brazo norte hay una serie de cuatro hornacinas de estilo flamígero, esculpidas siguiendo el modelo del cerramiento del coro de la misma época. Estas hornacinas representan escenas del Templo de Jerusalén:
Primera Hornacina: Jesús en el atrio del Templo entre los comerciantes.
Segunda Hornacina: Jesús en el Tabernáculo, nuevamente entre los comerciantes.
Tercera Hornacina (Heijal o Santo): Dos sacerdotes quemando incienso sobre un altar, con una mesa que muestra doce panes apilados.
Cuarta Hornacina (Sancta Sanctorum o Santísimo): El Sumo Sacerdote de Israel incensando el Arca de la Alianza.
Capilla de San Sebastián: Situada en la intersección del transepto con el lado norte del deambulatorio, esta capilla data de la primera mitad del siglo XVII y fue restaurada en 1832 por los hermanos Duthoit. Tiene un pequeño altar con una pintura central de la Crucifixión, atribuida a Guillaume Hergosse, y rodeada por estatuas de San Luis y San Roque, obra de Nicolas Blasset. Encima de todo, una estatua de San Sebastián traspasado por flechas, rodeado de querubines. La presencia de San Luis, San Roque y San Sebastián se debe a su invocación durante epidemias de peste.
Brazo Sur:

Capilla de Nuestra Señora del Puy: Una capilla importante de la Hermandad Notre-Dame du Puy, con un magnífico retablo del siglo XVII. La pintura central representa la Asunción de la Virgen, flanqueada por estatuas de Judith y Santa Genoveva, esta última transformada varias veces durante la Revolución Francesa.
Capilla de San Pedro y San Pablo: Ubicada en el extremo sur del pasillo del brazo sur del transepto, esta capilla alberga un altar de madera tallada encargado en 1750, con una gran pintura de la Adoración de los Magos, rodeada por estatuas de San Pedro y San Pablo. También hay una escalera que conduce a los niveles superiores del crucero sur.

Altar mayor

El altar mayor de la Catedral de Amiens, instalado en 1751, con un estilo barroco francés. Este altar, conocido como la «Gloria Eucarística», fue diseñado por el arquitecto Pierre-Joseph Christophle y esculpido por Jean-Baptiste Dupuis, ambos de Amiens.

El altar mayor está ubicado en el ábside de la catedral y es un conjunto escultórico que abarca la mayor parte de este espacio. Está compuesto por grandes esculturas decoradas con oro, que giran en torno a una base de mármol. Esta base sostiene un remolino de nubes rodeado de un halo de rayos de luz dorados, simbolizando una explosión de luz. En el centro de esta luminosa composición se encuentra la paloma eucarística, foco de todas las miradas.

La «Gloria Eucarística» es una representación de la Resurrección de Cristo, descrito como la «luz del mundo». La escena está llena de movimiento, con ángeles y querubines en pleno vuelo dentro de las nubes. A ambos lados del altar, a más de quince metros de altura, se sitúan las imponentes estatuas de la Virgen María a la izquierda y de San Juan a la derecha. Acompañando a estos personajes centrales, se encuentran dos ángeles en los extremos laterales, completando así la escena celestial.

Coro

El coro de la Catedral de Amiens comparte con la nave una elevación en tres niveles: grandes arcadas, triforio y ventanales altos. La arquitectura en los tramos rectangulares del coro es similar a la de la nave, aunque con algunas características distintivas. Destacan los dos grupos de tres arcos del triforio, coronados por arcos en forma de mitra, y la presencia del claristorio en el triforio, algo que no se observa en la nave. Además, las vidrieras altas del coro están divididas en seis calles en lugar de las cuatro de la nave.

En el eje del coro se encuentra un vitral de colores significativo, donado a la catedral en 1269, considerado el mejor y más importante vitral del templo. Este vitral representa a los ángeles anunciando la coronación de San Luis. La inscripción en una de las vidrieras conmemora al obispo Bernardus, con la fecha de la donación: «Bernardus episc. Em Dedit. M. CC. LXIX».

Las sillas del coro, realizadas en madera de roble, fueron creadas por los maestros Arnould Boulin, Antoine Avernier y Alexandre Huet. Su perfección técnica es tal que no se pueden ver rastros de ensamblaje, ya que no se usaron clavos, tornillos, pernos ni espigas. Aunque son de estilo gótico tardío, incorpora elementos renacentistas. Las sillas representan más de cuatro mil personajes, tallados en un periodo de once años, de 1508 a 1519. Originalmente contaban con ciento veinte asientos, de los cuales hoy quedan 110, distribuidos en sesenta y dos en la parte alta y cuarenta y ocho en la baja. Dos sillas especiales estaban reservadas para el rey y el deán del capítulo catedralicio, con doseles que se elevan a 13,50 metros del suelo. En la silla del rey se sentaron figuras históricas como Luis XII, Francisco I, Enrique IV, Napoleón I y el presidente De Gaulle.

Las misericordias y los brazos de los sitiales están decorados con personajes bíblicos que representan eventos del Antiguo Testamento, vestidos y realizando tareas típicas de la Picardía en aquella época. Sobre la sillería hay escenas talladas de la vida de María, desde su Concepción hasta su Coronamiento, basadas en el Nuevo Testamento y la Leyenda Dorada. Los reposabrazos muestran una multitud de personajes que ilustran la vida cotidiana en Amiens y en Francia del siglo XVI. Los respaldos estaban originalmente decorados con flores de lis,aunque fueron quemadas durante la Revolución y reconstruidas entre 1949 y 1952 por el escultor Léon Lamotte.

En el siglo XVI, el decano Adrien de Hénencourt encargó al escultor Antoine Ancquier la construcción de un muro de piedra para aislar el coro del ruido de los peregrinos. Este muro, completado en 1530, tenía un propósito educativo y religioso, con escenas talladas y policromadas que explicaban la vida de los santos, además de albergar las tumbas de hombres ilustres.

Durante el mandato del obispo Louis-François-Gabriel d’Orleans de la Motte (1734-1774), el coro sufrió importantes cambios hacia el estilo barroco. El muro de piedra fue destruido en 1755 y sustituido por una reja de hierro forjado, diseñada por Michel-Ange Slodtz y realizada por Jean Veyren. En el nivel del crucero del transepto, la reja tiene una puerta principal que da acceso a la sillería del coro y está flanqueada por las estatuas de San Vicente de Paúl a la izquierda y San Carlos Borromeo a la derecha.

Exterior

Fachada principal

La fachada principal de la Catedral de Amiens destaca por su armoniosa disposición tripartita, tanto horizontal como vertical. Consta de tres portales con doble puerta que conducen a las tres naves, tres niveles de altura y dos imponentes torres. Los portales presentan un profundo abocinamiento con un gran número de arquivoltas, y su estilo homogéneo sugiere la participación de varios maestros, posiblemente provenientes de Chartres y París.

Encima de los portales se encuentra un triforio, compuesto por una serie de arcos ojivales dobles. Este triforio está seguido por la galería de los reyes, y en el centro, sobre esta galería, se encuentra el gran rosetón, restaurado en el siglo XVI en estilo gótico clásico. La fachada se completa con otra galería, la de los sonneurs, añadida en el siglo XIX por Viollet-le-Duc. Esta última galería está coronada por delicados arcos calados, y detrás de estas se encuentra una terraza conocida como la «Casa de los músicos». La fachada interior, oculta por el órgano, revela el primer proyecto de la fachada, modificado más tarde.

Cada uno de los tres portales está coronado por un frontón triangular, decorado con un trébol en su centro y flanqueado por gárgolas de seres fantásticos. El gran frontón central presenta una estatua de un ángel tocando una trompeta, colocada en el siglo XIX por Viollet-le-Duc, en sustitución de una escultura de San Miguel luchando con el dragón.

Los contrafuertes verticales dividen la fachada y separan los tres portales, asegurando la estabilidad junto con las torres. Estos contrafuertes disminuyen en tamaño en la transición entre los niveles, y están ricamente ornamentados y rematados con pináculos tallados.

El gran portal central, conocido como el Portal del Juicio Final, está flanqueado por el portal de la Virgen a la derecha y el portal de San Fermín a la izquierda. El tímpano del portal central está decorado con una representación del Juicio Final, dividido en tres registros. En el nivel inferior, los resucitados salen de sus tumbas al sonido de las trompetas, con el arcángel San Miguel pesando las almas. En el registro intermedio, los condenados son arrastrados por demonios hacia el Leviatán. En el registro superior, Cristo aparece en su trono, rodeado por la Virgen María y San Juan, junto a ángeles que portan los símbolos de la Pasión.

En las arquivoltas inferiores, se representan el cielo y el infierno. En el cielo, las almas se reúnen al lado de Abraham y se dirigen hacia la Jerusalén celestial, mientras que en el infierno, los condenados son llevados por demonios. En el centro del pórtico central, sobre el parteluz, se encuentra la escultura de Cristo Salvador, conocida como el «Beau Dieu d’Amiens», una magnífica representación de Cristo bendiciendo con la mano derecha y sosteniendo los Evangelios con la izquierda.

El portal de San Fermín está dedicado al primer obispo de Amiens y presenta en su tímpano escenas de su vida y su martirio. Las estatuas a ambos lados de la puerta representan a santos y mártires, muchos de ellos cuyas reliquias se encuentran en la catedral. Los medallones que decoran la base del portal representan un calendario agrario, correlacionando los signos del zodiaco con las labores agrícolas del año.

El portal sur, dedicado a la Virgen, muestra en su tímpano pasajes de la vida de la Virgen María, incluyendo su muerte, asunción y coronación. La estatua de la Virgen en el parteluz tiene a sus pies un monstruo con cabeza humana. Las jambas laterales están adornadas con esculturas que representan escenas de la vida de María y personajes bíblicos como los reyes magos y Salomón.

Sobre el triforio se encuentra la galería de los Reyes, con estatuas que representan a reyes, aunque no se sabe con certeza a quiénes representan. El gran rosetón de estilo gótico tardío se encuentra sobre la galería de los Reyes, y fue añadido en el siglo XVI. Este rosetón es una de las características más destacadas de la fachada.

Las torres de la catedral, aunque imponentes, no alcanzan la altura originalmente planeada debido a limitaciones financieras. A pesar de esto, las torres contribuyen significativamente a la estabilidad de la fachada y están decoradas con esculturas y contrafuertes que muestran una impresionante habilidad artesanal. Las torres fueron completadas y restauradas en el siglo XIX bajo la dirección de Viollet-le-Duc, quien también agregó la galería de los sonneurs.

En conjunto, la fachada principal de la Catedral de Amiens es una obra maestra de la escultura y la arquitectura góticas, combinando elementos estructurales y decorativos en una composición armoniosa y majestuosa.

Fachadas laterales

Las fachadas laterales de la Catedral de Amiens, ubicadas en los lados norte y sur, presentan una simetría arquitectónica notable, aunque con algunas diferencias sutiles entre las áreas de la nave y el presbiterio. Estas variaciones son producto de la construcción en dos periodos distintos, separados por aproximadamente treinta años. Así, mientras que la nave exhibe un estilo gótico clásico, el presbiterio se caracteriza por un estilo gótico más tardío.

En ambas fachadas laterales, los vitrales de la nave están compuestos por cuatro calles coronadas por un rosetón polilobulado, reflejando la pureza del gótico clásico. En contraste, los vitrales del presbiterio, con seis calles también coronadas por un rosetón, son más elaborados y están rematados por un frontón triangular característico del gótico tardío. Estos vitrales altos del presbiterio se elevan hasta la galería que recorre la base del techo, proporcionando una impresionante entrada de luz natural.

Sobre las naves laterales, tanto en el norte como en el sur, se encuentra un espacio amplio cubierto por un techo inclinado hacia el exterior. Este espacio corresponde al triforio, que está bien iluminado gracias a su diseño. A nivel del presbiterio, el doble deambulatorio interior cuenta con una terraza ajardinada. Desde esta terraza, se puede observar una serie de aberturas que dan al triforio del coro, integrando el exterior con el interior de una manera armoniosa.

El deambulatorio exterior y las capillas radiales del ábside están cubiertos por techos piramidales, con múltiples pendientes que tanto miran hacia la calle exterior como hacia la terraza interior del edificio. En cambio, las capillas laterales de la nave, alineadas estrictamente con la girola, están cubiertas con una cubierta plana integrada en una gran terraza común, rodeada por una balaustrada.

El crucero, con brazos hacia el oeste y el este, presenta una organización arquitectónica mixta que refleja tanto el estilo del presbiterio como el de la nave. El brazo oriental del crucero está cubierto por una terraza que se extiende sobre la cubierta del deambulatorio interno, excepto en el tramo del extremo, que está cubierto por una cubierta octogonal piramidal. En el lado occidental, la cubierta sigue el mismo diseño inclinado hacia el exterior que el de la nave, resultando en un triforio ciego en el interior.

El portal del brazo sur del crucero, conocido como el portal de Saint-Honoré o de la Virgen Dorada, destaca por la imagen de la Virgen Dorada que adorna su mainel. Este portal narra varios episodios de la vida de San Honorato, octavo obispo de Amiens. El tímpano del portal, dividido en cuatro registros, muestra escenas como la coronación de San Honorato, sus curaciones milagrosas, una procesión de las reliquias del santo y, en la parte superior, la crucifixión de Cristo en el Gólgota.

La estatua de la Virgen Dorada, que data de 1288, fue trasladada al interior de la catedral en 1980 y sustituida por una copia debido a su exposición a la intemperie. La escultura representa a una Virgen joven y sonriente, sosteniendo al Niño Jesús y jugando con un orbe, rodeada por tres ángeles. Esta representación marca un cambio hacia un tipo más dinámico y humano de las representaciones de la Virgen.

La fachada del brazo norte del crucero, dedicada a San Fermín el confesor, es más sencilla en ornamentación. El portal incluye un dintel decorado con un trébol y un tímpano con una pequeña vidriera. La estatua del obispo titular ocupa el dintel, y la mitad superior de la fachada está dominada por un gran vitral compuesto por un claristorio y un segundo nivel con diez calles, coronadas por un rosetón reforzado por tres arcos de piedra.

En la parte superior de esta fachada se encuentra una barandilla de piedra sin esculpir, y el contrafuerte del ángulo izquierdo integra una torre octogonal con una escalera de caracol que lleva desde la planta baja hasta la base de la cubierta del crucero. Los contrafuertes están coronados por techos piramidales de pizarra, con el contrafuerte izquierdo albergando la parte superior de la escalera.

Ábside exterior

El ábside de la Catedral de Amiens está compuesto por tres niveles de ventanales y una serie de estructuras de soporte, que actúan como contrafuertes y arbotantes. La profusión de gabletes, esculturas, gárgolas y pináculos otorgan al ábside una verticalidad que sugiere una ascensión hacia el cielo.

El nivel inferior del ábside corresponde a las capillas absidiales o radiales, caracterizadas por ventanas estrechas y alargadas que alcanzan casi quince metros de altura. Estas aberturas, que permiten una abundante entrada de luz natural, están separadas por sólidos contrafuertes. Estos contrafuertes no solo proporcionan estabilidad a los altos muros, sino que también están ricamente decorados con estatuas de reyes músicos y quimeras, figuras tradicionales que se cree vigilan la ciudad del «mal de ojo».

El siguiente nivel del ábside consiste en los ventanales de la galería, correspondientes al triforio del coro. Esta galería permite la entrada de luz y ofrece una vista impresionante tanto desde el interior como desde el exterior del edificio.

El nivel superior del ábside está dominado por altos vitrales, coronados por gabletes triangulares que sobresalen por encima de la base de la gran cubierta. Estos vitrales no solo añaden belleza al diseño del ábside, sino que también refuerzan la sensación de verticalidad y elevación espiritual.

La parte superior de la pared lateral de la nave principal del ábside está sostenida por seis contrafuertes, similares a los que se encuentran en los laterales del coro. Estos contrafuertes están conectados por arbotantes, que canalizan el agua de lluvia y proporcionan apoyo estructural. Cada arbotante tiene dos puntos de apoyo: el primero se eleva desde la parte superior de la columna del deambulatorio, situada entre la girola y las capillas, y el segundo se apoya en el muro que separa las capillas radiales en su parte exterior.

La cabecera del ábside es un espectáculo en sí misma, con sus capillas adornadas por ventanales y contrafuertes. La capilla axial, notablemente más grande, cuenta con siete espacios separados por seis contrafuertes, cada uno coronado por decoraciones góticas típicas. Todas las capillas están cubiertas por techos de pizarra en forma piramidal, que añaden a la complejidad visual del ábside.

Ornamento exterior

La Catedral de Amiens, conocida por su impresionante arquitectura gótica, cuenta con una rica variedad de ornamentaciones exteriores que no solo embellecen la estructura, sino que también tienen funciones prácticas y simbólicas. Entre estas decoraciones, destacan especialmente las gárgolas, las quimeras y las estatuas de los «reyes músicos».

Las gárgolas son elementos presentas en las partes superiores de Notre-Dame de Amiens. Colocadas estratégicamente al final de los canales de drenaje, su función principal es desviar el agua de lluvia lejos de los muros de la catedral para prevenir la humedad y el deterioro de la piedra. Estas figuras, generalmente con formas de animales fantásticos, presentan bocas permanentemente abiertas desde donde lanzan el agua al vacío. Su diseño varía entre posiciones horizontales e inclinadas, siempre orientadas hacia abajo para facilitar el flujo del agua. Algunas gárgolas también tienen formas humanas, todas únicas, creadas por diversos artistas que aprovecharon la oportunidad para expresar su imaginación y creatividad. Muchas de estas esculturas se encuentran integradas en los arbotantes, ayudando a canalizar el agua desde el techo de la catedral a través de una compleja red de drenaje.

A diferencia de las gárgolas, las quimeras tienen una función puramente decorativa. Estas estatuas fantásticas, a menudo grotescas y de apariencia diabólica, se encuentran en las alturas de la catedral. Generalmente, están ubicadas en los pasamanos de las balaustradas, en la parte superior de los contrafuertes o incluso reemplazando los pináculos. Las quimeras suelen tener la boca cerrada y están diseñadas para parecer que observan la ciudad desde sus elevados puestos. Representan demonios, monstruos y aves fantásticas, con rostros y ojos que miran hacia abajo, añadiendo un aire místico y protector a la catedral.

En contraste con las quimeras, los «reyes músicos» son estatuas de figuras que se encuentran dispersas por toda la cubierta de la catedral. Estas estatuas representan a personajes tocando instrumentos musicales en alabanza al Señor, añadiendo un toque de vida y celebración a la estructura. Se pueden encontrar justo detrás de las torres de la fachada oeste, alrededor de la terraza conocida como la «casa de músicos», situada entre la galería de los sonneurs y el extremo occidental de la nave. Otro grupo de «reyes músicos», más accesible a la vista, se encuentra sobre las estribaciones de la capilla central del ábside de la catedral.

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