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Catedral de Notre-Dame de París
Peter Haas, CC BY-SA 3.0

Catedral de Notre-Dame de París

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Notre-Dame de Paris

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
París, Francia

Año:
1163-1345 1845-1870

Superficie:
5,500 m2

Notre-Dame de Paris

Arquitectos:
Varios arquitectos
Eugène Viollet-le-Duc

Ubicación:
París, Francia

Año:
1163-1345 1845-1870

Superficie:
5,500 m2

Obra

La Catedral de Notre-Dame de París es una catedral gótica situada en la isla de la Cité, en el centro de la ciudad y rodeada por el rio Sena. La catedral es un lugar de culto católico y la sede del Arzobispado de París, dedicada a la Virgen María. Su origen se remonta al siglo XXII y el edificio ha sufrido diversas restauraciones, entre ellas la de Eugène Viollet-le-Duc, y el incendio que sufrió en 2019. Es uno de los monumentos más visitados de Europa y del mundo, con cerca de 15 millones de visitantes al año.

Historia

Antes de la construcción de la catedral gótica iniciada por el obispo Maurice de Sully, existieron en el lugar que ocupa Notre-Dame cuatro edificaciones religiosas: una iglesia paleocristiana del siglo IV, una basílica merovingia, una catedral carolingia y, finalmente, una catedral románica que, aunque restaurada y ampliada, resultaba cada vez más insuficiente para una París en rápido crecimiento.

Según el historiador Jean Hubert, desde el siglo VI hasta el XII, la catedral primitiva dedicada a Notre-Dame formaba junto con la catedral de Saint-Étienne una «catedral doble», acompañada por el baptisterio de Saint-Jean-le-Rond. Aunque esta teoría de la catedral doble no ha sido demostrada, en general, la construcción de las catedrales góticas, como Notre-Dame, está íntimamente ligada a las necesidades y aspiraciones de la sociedad medieval.

En plena transición del estilo románico al gótico, la arquitectura gótica actuaba como una herramienta de propaganda por parte de la iglesia para demostrar su poder frente a la nobleza feudal. La vida urbana experimentaba una transformación acelerada al inicio del siglo XV, a medida que las personas se desplazaban progresivamente del campo a las ciudades, reflejo de las crecientes relaciones comerciales. En este contexto, la catedral gótica servía como símbolo de la prosperidad de París, reemplazando los edificios religiosos de las comunidades rurales cercanas.

La Catedral de Notre-Dame de París, ha sufrido diversas modificaciones posteriores entre ellas las del siglo XVII, las del siglo XVIII, las relacionadas con la revolución francesa, la restauración de Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, pasando por algunas intervenciones en el siglo XX y las reconstrucción tras el incendio de 2019.

Durante la Revolución Francesa el edificio sufrió grandes desperfectos. En 1802 la catedral fue devuelta a la iglesia por Napoleón Bonaperte y dos años después, en presencia del papa Pío VII, se coronó a sí mismo emperador. Tras aparecer en una de las novelas de Victor Hugo, la catedral empezó a ganar popularidad.

Construcción

La construcción comenzó bajo el reinado de Luis VII en 1163 y se prolongó hasta 1345. El estilo de Notre-Dame se enmarcó en el nuevo arte gótico, inspirado en otras grandes iglesias góticas como la abadía de Saint-Denis y las catedrales de Noyon y Laon.

En la primera fase, entre 1163 y1182, los esfuerzos se centraron en la construcción del coro y sus dos deambulatorios. Según el cronista Robert de Torigni, el coro fue terminado en 1177 y el altar mayor fue consagrado en 1182 por el cardenal Henri de Château-Marçay y Maurice de Sully.
En la segunda fase, entre 1182 y 1190, se construyeron las cuatro primeras bóvedas de la nave y sus laterales. La construcción de la nave comenzó en 1182 y se detuvo después de la cuarta bóveda, dejando la nave inacabada.

Entre 1190 y 1225, se construyó la base de la fachada y las dos bóvedas occidentales de la nave. La construcción de la fachada comenzó en 1208, y los portales y el rosetón datan de 1220-1225.
De 1225 a 1250, se construyeron la parte superior de la fachada y las dos torres. Las ventanas altas fueron ampliadas para permitir más luz. Las bóvedas de las galerías fueron reemplazadas por terrazas y se añadieron nuevos arbotantes.

Desde 1250 hasta mitad del siglo XIV, se reconstruyeron las partes románicas del transepto para alinearlas con las fachadas góticas de la nave y el coro. Varios arquitectos se sucedieron durante esta fase, incluidos Jehan de Chelles, Pierre de Montreuil, Pierre de Chelles, Jean Ravy, Jean le Bouteiller y Raymond du Temple.

La construcción de Notre-Dame, que duró aproximadamente 75 años hasta el inicio de las capillas laterales en 1235, requirió una financiación considerable. Según Henry Kraus, la primera fase fue financiada principalmente con los bienes del obispo y del capítulo. La catedral se benefició de una época de prosperidad y paz durante el reinado de Felipe Augusto, cuyo dominio real se expandió significativamente. A pesar de esto, los nombres de los reyes no aparecen en los registros de financiación de la catedral, a excepción de algunos donativos menores, como el de Luis VII, que ofreció 200 libras.

El obispo poseía grandes extensiones de tierra y varios ingresos provenientes de impuestos y ventas de bienes, mientras que el capítulo obtenía fondos de los feudos que poseía. La participación de la burguesía parisina se hizo más notable a partir de la construcción de las capillas laterales en 1235, reflejando el creciente papel de la burguesía en la vida y economía de París.

Interior

Naves


La Catedral de Notre-Dame de París presenta una estructura de nave que refleja la evolución del estilo románico al gótico. La nave principal está compuesta por una especie de nártex con dos bóvedas situadas bajo y entre las torres, seguidas de otras ocho bóvedas. El espacio central de la nave, con una anchura de 12 metros entre los ejes de las columnas, está flanqueado por dos pasillos laterales con bóvedas cuatripartitas tanto al norte como al sur, conformando un total de cinco naves, algo inusual para una iglesia con solo tres portales.

La elevación de la nave se organiza en tres niveles. El primer nivel consta de grandes arcadas que se abren hacia los pasillos laterales interiores. El segundo nivel es una tribuna a través de cuyos ventanales de tres arcadas se filtra la luz. Estas arcadas descansan sobre finas columnas y están decoradas con pequeñas rosas. El tercer nivel lo ocupan las ventanas altas, que consisten en dos lancetas rematadas por un óculo.

Las 14 capillas laterales, construidas entre los arbotantes, están iluminadas por ventanas de cuatro lancetas agrupadas de dos en dos y coronadas por tres óculos polilobulados. Debido a la profundidad de las tribunas y la oscuridad de sus vitrales, además de la lejanía de las ventanas de las capillas laterales respecto a la nave central, la iluminación de la nave depende principalmente de las ventanas altas, resultando en una iluminación relativamente tenue.

La nave de Notre-Dame presenta varias irregularidades. La primera bóveda es más estrecha que las demás, con solo dos arcadas en la tribuna y una única ventana alta. Esta bóveda tampoco tiene una capilla lateral. La última bóveda, modificada por Viollet-le-Duc, tiene una elevación de cuatro niveles, con una ventana alta más corta y un óculo dentado en forma de rueda entre esta y las tribunas. Esta estructura es similar a la del transepto adyacente. El coro, ligeramente desviado hacia la izquierda en comparación con la nave central, simboliza según la tradición la cabeza inclinada de Cristo en la cruz.

Otra irregularidad notable es la disposición de las columnas. Entre las robustas pilas del crucero y los imponentes pilares que sostienen las torres, el espacio central está bordeado por dos grupos de siete columnas. El diseño original contemplaba columnas completamente cilíndricas, similar a las del coro, y esto se realizó en las cinco parejas de columnas orientales. Sin embargo, las dos parejas de columnas occidentales, construidas alrededor de 1220, se desviaron de este esquema, acercándose más al modelo de la catedral de Chartres. Para suavizar esta transición, se añadieron columnas secundarias a las segundas columnas.

El reverso de la fachada está ocupado por una tribuna de órgano que oculta la parte inferior del rosetón, dedicado a la Virgen, rodeada por profetas, vicios, virtudes, trabajos del mes y signos del zodiaco. Este rosetón fue en gran parte restaurado por Viollet-le-Duc en el siglo XIX.

Hasta el siglo XIX, la nave estaba libre de bancos, permitiendo a los laicos moverse libremente durante las liturgias, aunque estaba adornada con numerosos altares, púlpitos, estatuas, tumbas y tapices. En 1965, las ventanas altas de la nave y las rosas de las tribunas fueron equipadas con vitrales coloridos diseñados por Jacques Le Chevallier, quien utilizó materiales y colores medievales, predominando el rojo y el azul.

La catedral ha servido también como lugar de sepultura, como en el caso del canónigo Robert Fournier, inhumado en la nave en 1629.

Coro


El coro de la Catedral de Notre-Dame de París se encuentra rodeado por un doble deambulatorio y compuesto por cinco bóvedas rectangulares encima de las cuales se situan por dos bóvedas sexpartitas. La estructura del ábside, con cinco lados, incluye cinco capillas radiales. La elevación de la primera bóveda es similar a la del transepto, con cuatro niveles que incluyen una pequeña rosa entre las tribunas y las ventanas altas. Las demás bóvedas, incluyendo las del ábside, tienen una elevación de tres niveles, comparable a la de la nave principal con grandes arcadas, tribuna y ventanas altas. Alrededor del coro, la tribuna está iluminada por ventanales con dos lancetas, diseño que se repite en las ventanas altas, donde las lancetas están coronadas por un gran óculo.

El coro de Notre-Dame fue significativamente remodelado a principios del siglo XVIII. Robert de Cotte llevó a cabo el cumplimiento del voto de Luis XIII, siguiendo la decisión de Luis XIV. Las obras se desarrollaron entre 1708 y 1725, finalizando después de la muerte de Luis XIV. Durante este periodo, la catedral sufrió pérdidas irreparables. El cardenal de Noailles, arzobispo de París, ordenó la destrucción del jubé del siglo XIII, reemplazándolo por una decoración pesada que sería destruida durante la Revolución de 1789. Gran parte de la clausura del coro, obra maestra del siglo XIV, fue demolida, junto con antiguos sepulcros, sillerías del coro y el altar mayor. Los muros fueron blanqueados por primera vez, y en 1726, el cardenal de Noailles renovó toda la cubierta de plomo (un total de 220,240 libras), varias partes de la gran estructura de madera, algunos arbotantes, galerías y terrazas, y reconstruyó la gran bóveda del crucero que amenazaba ruina.

Durante la restauración del siglo XIX, Viollet-le-Duc buscó devolver el estilo esencialmente gótico al edificio. Eliminó algunas de las transformaciones realizadas por Robert de Cotte, como el revestimiento de las arcadas góticas con columnas clásicas de mármol que soportaban arcos de medio punto. También reemplazó el altar mayor de De Cotte por uno de estilo medieval. No obstante, aún permanecen las sillerías y las esculturas del siglo XVIII que se pueden ver detrás del altar mayor.

Crucero


El crucero de la Catedral de Notre-Dame de París destaca por por su amplitud y estructura. A diferencia de la nave, que mide aproximadamente 12 metros de ancho, el transepto alcanza unos 14 metros de ancho, proporcionando un espacio más amplio y abierto. A pesar de no tener pasillos laterales, la estabilidad del crucero se garantiza mediante los robustos contrafuertes exteriores.

El transepto incluye la intersección del transepto y dos brazos o cruceros de tres bóvedas cada uno. Las dos bóvedas más cercanas a la intersección están cubiertas por bóvedas sexpartitas, mientras que la tercera está cubierta por una bóveda cuadripartita. A diferencia de la nave, donde la elevación es a tres niveles, las dos primeras bóvedas del transepto tienen una elevación a cuatro niveles. Las grandes arcadas del primer nivel se abren hacia los pasillos laterales de la nave. El segundo nivel, similar al de la nave, está constituido por tribunas. El tercer nivel es distintivo, con óculos en forma de rueda, añadiendo un elemento decorativo único. El cuarto nivel corresponde a las ventanas altas, que son más pequeñas que las de la nave debido a la presencia de los óculos, lo que reduce su altura. No obstante, la altura total de la bóveda del transepto alcanza la misma altura que la de la nave y el coro.

Los brazos del transepto, inspirados en la basílica de Saint-Denis, presentan diferencias notables en su diseño. En la tercera bóveda, el muro está completamente lleno en el nivel de las grandes arcadas. En el crucero sur, está decorado con dos niveles de arquerías ciegas decorativas, mientras que en el crucero norte solo tiene un nivel de arquerías.

Exterior

Patio


El patio de la Catedral de Notre-Dame de París, conocido como el parvis, es una amplia explanada que se extiende frente a la entrada principal de la catedral. El término «parvis» proviene del latín paradisius, que significa paraíso, reflejando la importancia y la solemnidad de este espacio.

Cuando se construyó la catedral, el patio era bastante estrecho y estaba rodeado por numerosos edificios de madera, incluidos casas, tiendas y posadas. Entre 1625 y 1755, una fuente adornaba el patio, aportando un punto de encuentro y refresco para los transeúntes. Sin embargo, el patio mantuvo dimensiones modestas hasta el siglo XVIII, cuando el arquitecto Beaufrand lo amplió significativamente. Desde entonces, ha sido remodelado en varias ocasiones, con cambios notables desde 1960.

Una característica destacada del patio es el punto cero de las rutas nacionales que parten de París. Este punto de referencia, situado a pocos metros de la entrada de la catedral, marca el origen de las catorce rutas nacionales que irradian desde la capital francesa.

Desde el siglo XIX, se han llevado a cabo numerosas excavaciones arqueológicas bajo el patio de Notre-Dame. Las primeras excavaciones importantes tuvieron lugar en 1847, dirigidas por Théodore Vacquer. Más recientemente, entre 1965 y 1967, Michel Fleury encabezó una campaña de excavaciones que descubrió importantes restos de la época galo-romana y del alto Medievo. Entre los hallazgos más destacados se encuentran las fundaciones de un gran edificio religioso de forma basilical con cinco naves, identificado como la Basílica de Saint-Étienne, construida en los siglos IV o VI, que precedió a la catedral actual.

Torres


Las dos torres cuadradas de la fachada occidental de la Catedral de Notre-Dame de París, aunque construidas siguiendo un modelo idéntico, no son exactamente gemelas. Cada una presenta una base sólida, seguida de los niveles característicos de la elevación de la fachada, y un último nivel en el que las cuatro caras están perforadas por dos altas y largas aberturas con arcos quebrados, adornadas con molduras y decoraciones vegetales. Una doble línea de grandes ganchos foliados rodea la cima de estas torres, que están cubiertas por una terraza de plomo y delimitadas por una balaustrada calada.

La torre norte, construida aproximadamente entre 1235 y 1250, es ligeramente más robusta y ancha que la torre sur, cuya construcción se dataría entre 1220 y 1240. Esta diferencia es perceptible desde el centro del patio, donde el contrafuerte norte de la torre norte es visiblemente más ancho en comparación con el contrafuerte sur de la torre sur, especialmente a nivel del balcón de la Virgen en la fachada.

A diferencia de otras catedrales francesas, como la de Chartres, cuyas torres están coronadas por agujas, en Notre-Dame se proyectaron, pero nunca se construyeron agujas en el siglo XIII. Su construcción se volvió a considerar durante la restauración de 1844-1864.

Entre las dos torres, detrás de la galería superior de la fachada formada por una columnata y frente al frontón de la nave, hay una especie de explanada plana conocida como el «aire de plomb» o «cour des réservoirs». Este espacio está cubierto por placas de plomo y contiene estanques que pueden almacenar agua para ser utilizada en caso de incendio. Detrás del «aire de plomb» se eleva el gran frontón triangular que remata la nave occidental, con un ángel tocando una trompeta en su cúspide. Las torres de la catedral, que alcanzan una altura de 69 metros.

Fachada oeste


La fachada oeste de la Catedral de Notre-Dame de París en gran parte refleja la visión de Eudes de Sully, obispo de París entre 1197 y 1208. La construcción de esta imponente fachada, que se prolongó desde el año 1200 hasta 1250, siguió el diseño tradicional de la «fachada armónica». Este estilo se caracteriza por su simetría y su estructura tripartita: un basamento con tres portales, donde el central es más amplio, y dos laterales coronados por robustas torres que albergan las campanas.

La fachada oeste presenta una anchura de 43,5 metros y una altura de 45 metros, sin contar la altura adicional de las torres. Su composición arquitectónica se basa en una concepción geométrica simple y clara. De abajo hacia arriba, se distingue en primer lugar el nivel de los tres portales, flanqueado por cuatro estatuas situadas en nichos sobre los contrafuertes. Estas estatuas representan, de izquierda a derecha, a San Esteban, dos alegorías (la Iglesia y la Sinagoga), y probablemente a San Dionisio.
Encima de estos portales se encuentra la galería de los Reyes de Judá, una serie de esculturas que no representan a los reyes de Francia, sino a los ancestros de Cristo. Estas esculturas fueron restauradas en el siglo XIX por Viollet-le-Duc, quien incluso se representó a sí mismo entre los reyes. Los fragmentos originales de estas esculturas pueden ser observados en el Museo Nacional de la Edad Media, en el Hôtel de Cluny en París.

El siguiente nivel está dominado por la gran rosácea oeste, que con un diámetro de 9,6 metros parece aureolar la estatua de la Virgen con el Niño. A ambos lados de la rosácea, bajo las torres, se encuentran ventanas geminadas coronadas por pequeñas rosáceas bajo arcos apuntados.

En la parte superior de la fachada, una galería de columnas remata la estructura, conocida como la galería de las quimeras, que conecta las dos torres y se extiende por las cuatro caras de las mismas. Las torres mismas, con techos planos, se elevan majestuosamente sobre el conjunto.

La fachada, rigurosa y lineal, destaca de manera impresionante el círculo del vitral de la rosácea, inscrito en un cuadrado de más de 40 metros de lado. Los contrafuertes exteriores, dos por cada torre, enmarcan los tres portales y proporcionan el soporte estructural necesario. En estos contrafuertes se encuentran cuatro nichos que albergan estatuas recreadas en el siglo XIX por el equipo de restauradores de Viollet-le-Duc.

Durante su construcción, las puertas profundas de la fachada no recibieron de inmediato sus decoraciones escultóricas, las cuales fueron realizadas e instaladas independientemente. Esta descoordinación en la cronología de la construcción de la mampostería y la instalación de las esculturas resultó en algunas irregularidades en el montaje, perceptibles solo mediante una observación cercana.

Fachadas laterales


La construcción de la nave de la Catedral de Notre-Dame de París comenzó en 1182, después de la consagración del coro, aunque algunos historiadores sugieren que los trabajos podrían haber iniciado ya en 1175, antes de la consagración. La construcción de la nave se detuvo después de la cuarta bóveda, dejando la nave incompleta, mientras que se iniciaba la edificación de la fachada en 1208. La construcción de la nave se retomó en 1218 con el objetivo de proporcionar el contrafuerte necesario para la fachada.

A finales de la década de 1220, el cuarto arquitecto de Notre-Dame emprendió una modificación radical del plan inicial en la parte superior del edificio, que aún estaba en construcción. La oscuridad interior de Notre-Dame, considerada excesiva desde el inicio de la construcción, se volvió insostenible en comparación con la luminosidad de los santuarios más recientes que también estaban en construcción. Para que la catedral siguiera siendo un referente y no se considerara obsoleta, se hicieron necesarias modificaciones significativas.

El arquitecto decidió entonces alargar las ventanas hacia abajo eliminando el antiguo tercer nivel, que consistía en las rosas del edificio antiguo que daban a los áticos de las tribunas. Estos áticos fueron reemplazados por una terraza que cubría las tribunas, formada por grandes losas. Este cambio presentó un nuevo desafío: la gestión del agua de lluvia, que antes se evacuaba por el techo inclinado de las tribunas. La solución fue innovadora y todavía se utiliza hoy en día: recoger el agua de lluvia bajo el techo mediante un sistema de canales y evacuarla a través de conductos verticales que terminan en largas gárgolas, diseñadas para proyectar el agua lejos del edificio.

Como resultado de esta innovación, se realizaron una serie de modificaciones adicionales en la parte superior del edificio: se renovaron el techo y la estructura de madera, se elevaron las paredes laterales y se crearon los canales de agua. Además, se reemplazaron los arbotantes superiores de doble vuelo por grandes arbotantes de un solo vuelo que se extendían sobre las tribunas.

Reloj


El reloj Collin de la catedral fue destruido durante el incendio del 15 de abril de 2019 y había sido instalado por la casa Collin-Wagner en 1867. Este reloj, conocido por su precisión y complejidad, estaba compuesto por tres cuerpos de mecanismos y marcaba los cuartos y las horas en campanas situadas tanto en la aguja de la catedral como en el oculus del crucero del transepto.

El reloj Collin de Notre-Dame era similar, aunque no idéntico, a otros relojes de la época, como los de las iglesias de la Trinité y Saint-Augustin en París. Estos relojes habían sido frabicados y diseñados por la casa Collin-Wagner.

Tras el devastador incendio de 2019, se lanzaron varios proyectos de reconstrucción del reloj, encabezados por Jean-Baptiste Viot. En 2020, se realizó un modelo 3D del reloj basándose en relevamientos efectuados en 2016. Este modelo proporciona una base detallada y precisa para la reconstrucción, asegurando que el nuevo reloj mantenga la forma y aspecto del original.

Estructura

La estructura de la Catedral de Notre-Dame de París se caracteriza por el uso de los arbotantes y contrafuertes propios del estilo gótico. Este sistema estructural ganó popularidad durante el siglo XII, además de producir estructuras más ligeras y menos masivas que otros sistemas resultó ser esencial para soportar las presiones ejercidas por las elevadas bóvedas de la nave central.
Los arbotantes se introdujeron hacia 1175 durante los preparativos para sostener las bóvedas de la nave. En ese momento, se decidió aumentar la altura de la nave principal en dos metros adicionales, lo que hizo que el sistema tradicional de contrarresto mediante las cubiertas de las naves laterales resultara insuficiente. La solución fue la incorporación de arbotantes exteriores, una técnica ya utilizada desde principios del siglo XII. Estos arbotantes desvían las presiones de las bóvedas hacia los contrafuertes adosados al exterior de los muros, permitiendo una estructura más alta y esbelta.
En la girola, los arbotantes sostienen el muro en dos niveles distintos. El brazo superior estabiliza el muro interior de la girola, contrarrestando el empuje de las bóvedas, mientras que el brazo inferior sujeta los muros exteriores. Esta doble sujeción es crucial para mantener la integridad estructural del edificio, especialmente dado el considerable empuje lateral de las bóvedas.
La nave central de Notre-Dame se caracteriza por su notable altura y la relativa delgadez de sus muros, que tienen un grosor promedio de un metro. Esta esbeltez, requirió el uso de contrafuertes exteriores para contrarrestar los empujes laterales. La bóveda de crucería, una característica distintiva del gótico, permite que las cargas se concentren en puntos específicos, los pilares, lo que a su vez facilita la inclusión de grandes superficies vidriadas en los muros. Durante el siglo XIII, la abertura de grandes huecos permitió una mayor entrada de luz natural en el interior de la catedral.

Materiales

La Catedral de Notre-Dame de París está construida principalmente con piedra de talla proveniente de las antiguas canteras de París. Durante la construcción del coro, se utilizó piedra del 5º arrondissement, mientras que para la construcción de la nave se emplearon piedras del 12º arrondissement y de Charenton. Estas canteras explotaban formaciones calcáreas de alta calidad conocidas como calizas lutecienses, que datan de hace 40 a 46 millones de años y son características de la arquitectura de la región parisina.

Las calizas lutecienses forman un estrato geológico de unos pocos metros de espesor en París, compuesto por capas superpuestas con propiedades muy diferenciadas (en términos de textura y dureza) de una capa a otra. Solo una parte de estas calizas es utilizable para la construcción. En la época gótica, estas piedras ya se usaban desde hacía más de un milenio, desde la época galorromana, lo que permitió un conocimiento profundo de sus propiedades y su comportamiento frente al envejecimiento y las inclemencias del tiempo. Esta experiencia fue esencial para la construcción de la catedral.

Los calcáreos más suaves, conocidos como «lambourdes», se utilizaron para el interior de los muros y para la arquitectura cubierta, como las bóvedas y las arcadas de las tribunas. En cambio, los calcáreos más duros, con fósiles de conchas de gasterópodos llamados «cérithes», extraídos de los «bancos francos» en las canteras, se emplearon para las piedras expuestas al exterior y para las bases de las grandes columnas interiores, que debían soportar mucho peso. En la época moderna, este tipo de calcáreo duro se utilizaba principalmente para los cimientos de los edificios en París, pero no tanto para la elevación.

El «liais», una caliza luteciense dura de grano muy fino con pequeñas miliolas, similar al mármol, se usó principalmente para la escultura y pequeños elementos arquitectónicos. Este material se utilizó para crear la famosa estatua de Adán, así como para las columnillas monolíticas de las tribunas y las que flanquean los pilares en la nave (aunque no en el coro), y para los parteluces y los encuadres de las ventanas. Debido a que el «liais» se encuentra en estratos de solo 30 a 40 cm de espesor en las canteras, determinó el formato alargado de las esculturas. Su densidad permite su uso en posición vertical (con la estratificación natural de la piedra dispuesta verticalmente), aunque esta disposición ofrece una menor capacidad de carga.

Las calizas lutecienses de las canteras de París eran muy valoradas en la Edad Media y se exportaban lejos de la ciudad, especialmente el «liais» para la escultura gótica, encontrándose ejemplos en Chartres y Auxerre.

Hasta el incendio de 2019, las estructuras de la techumbre de Notre-Dame estaban hechas principalmente de madera de roble, y la cubierta consistía en placas de plomo. La gran aguja de la catedral también estaba constituida por estos materiales. Estos componentes no solo contribuían a la majestuosidad de la catedral, sino que también eran elementos clave en su estructura y estética arquitectónica.

Incendio

En la tarde del 15 de abril de 2019, alrededor de las 18 horas, un devastador incendio se desató en la Catedral de Notre-Dame de París. El siniestro destruyó el techo de la catedral y su entramado de madera del siglo XIII, la aguja de Viollet-le-Duc y varias bóvedas que formaban el techo, incluyendo las de la intersección del transepto, el transepto norte y un tramo de la nave. El incendio causó una gran conmoción tanto en Francia como en el resto del mundo.

El incendio fue controlado a la mañana siguiente gracias a la intervención de aproximadamente 650 bomberos. Poco después de que se extinguiera el fuego, un equipo de alrededor de cincuenta investigadores comenzó a trabajar para determinar las posibles causas del incendio. El mismo día que se desató el incendio, el presidente de la República, Emmanuel Macron, anunció que la catedral sería reconstruida. Al día siguiente, en un discurso televisado, declaró: «Reconstruiremos la catedral y será aún más hermosa, y quiero que esto se logre en cinco años». Posteriormente, el Primer Ministro, Édouard Philippe, anunció que se lanzaría un concurso internacional de arquitectura para reconstruir la aguja de la catedral.

Desde la noche del incendio, comenzaron a llegar donaciones de particulares, empresas e instituciones públicas de Francia y del extranjero, lo que permitió planificar la reconstrucción de las partes dañadas.

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