Pabellón alemán en Barcelona
Ashley Pomeroy at English Wikipedia, CC BY 3.0
Pabellón alemán en Barcelona
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Pabellón alemán en Barcelona

Obra

El Pabellón Alemán de Barcelona, diseñado por Ludwig Mies van der Rohe y Lilly Reich, es una obra simbólica del Movimiento Moderno. Fue construido para la Exposición Internacional de Barcelona en 1929 y fue la presentación al mundo del movimiento arquitectónico moderno y sirvió como la carta de presentación de Alemania después de la Primera Guerra Mundial.
El Pabellón Alemán, también conocido como Pabellón de Barcelona, fue el lugar donde Alemania presentó su progreso en la cultura moderna. Originalmente concebido para albergar la recepción oficial presidida por el rey Alfonso XIII, destacó por su diseño elegante y el uso de ricos materiales naturales. Esta obra fue crucial en la trayectoria de Mies van der Rohe y se convirtió en un referente clave en la arquitectura del siglo XX.

Historia

En 1929, Ludwig Mies van der Rohe y Lilly Reich fueron designados directores artísticos de la sección alemana en la Exposición Internacional de Barcelona. El proyecto, encargado por la República de Weimar en 1928, simbolizaba los ideales de progreso y aperturismo de Alemania tras la Primera Guerra Mundial.
Aunque inicialmente se asignó un lugar más céntrico, Mies eligió un emplazamiento apartado dentro del recinto ferial. Tras la exposición, debido a dificultades económicas, el pabellón fue desmontado en enero de 1930. Sin embargo, ganó reconocimiento como referencia clave en la arquitectura del siglo XX.
A pesar de las voces que solicitaron la preservación del edificio, las dificultades económicas que atravesaba el estado alemán provocaron que a la finalización de la exposición el pabellón fuese desmontado, en enero de 1930.12 La estructura metálica fue vendida allí mismo, y las piezas de mármol devueltas a Alemania
Tras la clausura de la Exposición, el Pabellón fue desmontado en 1930. A pesar del interés por preservar el edificio, las dificultades económicas del estado alemán tras la guerra les obligaron a llevarse de vuelta las piezas de mármol a Alemania y a vender allí mismo la estructura metálica. Con el tiempo la significación del pabellón y su reconocimiento llevaron a la idea de su reconstrucción. En 1980, Oriol Bohigas impulsó esta iniciativa, y los arquitectos Ignasi de Solà-Morales, Cristian Cirici y Fernando Ramos fueron designados para la investigación, diseño y dirección de la reconstrucción. Los trabajos comenzaron en 1983, y el nuevo edificio se inauguró en 1986 en su emplazamiento original.

Concepto

A diferencia de otros pabellones, Mies concebía su obra como un edificio funcional, donde el principal protagonismo no lo tendría la exhibición de arte o esculturas. El pabellón se convirtió en una «escultura habitable» y un refugio tranquilo dentro del bullicio de la exposición.
La función principal del Pabellón Alemán era difundir nuevas ideas, materiales y técnicas de construcción. La impresión general del espacio es de lujo, con planos perpendiculares en materiales nobles.
El diseño interior, caracterizado por la baja altura y el techo, invita al visitante a circular libremente por las distintas estancias. El pabellón se divide en tres espacios: el patio de recepción, el núcleo edificado y el patio trasero.
El edificio explora conceptos novedosos como la planta libre y la continuidad espacial. La fusión de zonas y la disolución de fronteras entre espacios interiores y exteriores lo que creaba un recorrido fluido. La influencia del neoplasticismo y la arquitectura japonesa es evidente en su diseño.
El pabellón, aunque modesto en tamaño, destaca por su ubicación apartada y su elevación sobre un podio de travertino. La arquitectura se rige por el principio «menos es más», con un diseño riguroso y una búsqueda de simplicidad. El módulo elegido por configurar la planta es de 1.09cm. Este icónico edificio transmitía la idea de libertad y progreso, queriendo relacionarlo con la nueva república alemana a través de su juego libre de planos y la transparencia de sus elementos.

Construcción

El acotado presupuesto para la construcción que reservaron los alemanes se centró en los acabados interiores y las sillas, las cortinas y las alfombras fueron deliberadamente escasas. Los materiales pétreos fueron los protagonistas hasta el punto de que la altura final del pabellón fue condicionada por un bloque de ónice original encontrado por Mies van der Rohe en un depósito de mármol en Hamburgo. Debido a las limitaciones de cortar piedra en invierno, Mies decidió adoptar una altura igual al doble de la altura del bloque, resultando en una altura libre de 3,10 m. Esta decisión no fue reflejada en la construcción y el veteado actual de origen argelino muestra una direccionalidad no presente en la piedra original.

Descripción

El Pabellón de Mies, a pesar de su modesto tamaño y ubicación apartada, atrajo una enorme atención durante la exposición y en los años posteriores. Elevado sobre un podio de travertino, con dimensiones de 56,62 x 18,48 m y una superficie total de alrededor de 1000 m², el edificio se abre hacia el eje principal de la exposición (orientación este), siendo permeable hacia el oeste, mientras que se cierra en los lados cortos, norte y sur. El acceso se realiza de forma tangencial, con una escalera de 8 peldaños oculta desde el camino principal.
Famoso en la época por fusionar por disolver las fronteras entre interiores y exteriores, el edificio crea un recorrido fluido y continuo. El juego libre de planos, la fluidez espacial y la riqueza visual a través de la transparencia de los acristalamientos y los reflejos de las superficies transmiten la idea de libertad y progreso que buscaban sus diseñadores.

Estructura

La estructura del Pabellón de Barcelona se compone de ocho pilares de acero en forma de cruz que sostienen una cubierta plana. El sistema de cuadrícula regular de Mies van der Rohe sirve como patrón tanto para los adoquines de mármol como para las paredes interiores exentas de la estructura, creando un marco subyacente. Elevado sobre un pedestal, el edificio enfatiza su horizontalidad con un techo bajo y plano, que parece flotar tanto en el interior como en el exterior. Los grandes voladizos de la cubierta y las columnas de acero refuerzan esta sensación de ingravidez.

Materiales

El Pabellón Alemán de Barcelona, reconstruido en 1986, empleó vidrio, acero y cuatro tipos de piedra (travertino romano, mármol verde de los Alpes, mármol verde antiguo de Grecia y ónice dorado del Atlas), los mismos utilizados por Mies van der Rohe en 1929. La originalidad del arquitecto no residía en la novedad de los materiales, sino en la expresión de modernidad a través de la geometría rigurosa, precisión y claridad en el montaje.
La reconstrucción incorporó grandes superficies de vidrio, acero con alto contenido de cromo, hormigón armado y los mencionados tipos de mármol. El ónice dorado, especialmente destacado en el espacio principal, se convirtió en un foco de atención por su impresionante presencia en términos de dimensiones, grosor, colorido y dibujo.
La utilización del mármol, especialmente del travertino italiano, contribuyó a la esencia arquitectónica del Pabellón. El proceso de «brochado» y la aplicación del mármol travertino romano en el zócalo exterior y las paredes exteriores, junto al espejo de agua, resaltaron cualidades luminosas cuando eran expuestas al sol. El travertino italiano se usó para el zócalo exterior, las paredes y un banco largo en el patio de recepción, creando una continuidad visual. La base del espejo de agua estaba cubierta con cantos rodados.
El vidrio y el acero enmarcaron y cubrieron las paredes construidas con bloques de mármol, destacándolos como la «obra de arte» del pabellón con sus magníficos colores y dibujos. Los ocho pilares cruciformes estaban revestidos de acero cromado, y la cubierta plana fue realizada con hormigón armado. En conjunto, los materiales y su disposición minimalista caracterizaron la estética del Pabellón Alemán.

Mobiliario y esculturas

Mies van der Rohe y Lilly Reich diseñaron la silla Barcelona específicamente para el Pabellón, utilizando piel y perfil metálico. Con el tiempo, esta silla se convirtió en un ícono del diseño moderno y sigue siendo producida y comercializada en la actualidad. Además, en el Pabellón se encuentra una escultura de bronce de Georg Kolbe, titulada «Amanecer». Estratégicamente ubicada en un extremo del estanque, la escultura se refleja tanto en el agua como en el mármol y los cristales, creando una sensación de multiplicidad en el espacio y contrastando sus líneas curvas con la pureza geométrica del edificio.

Pabellón de Mies van der Rohe en Barcelona

Arquitecto:
Mies van der Rohe

Ubicación:
Barcelona, España

Promotor:
Estado alemán

Año:
1986

Superficie:
1,050 m2

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