
Villa Mairea
Arquitecto:
Alvar Aalto
Ubicación:
Paimio, Finlandia
Promotor:
Asociación Nacional de Tuberculosis de Finlandia (KT)
Gobierno Finlandés
Donaciones privadas
Año:
1929-1933
Villa Mairea
Arquitecto:
Alvar Aalto
Ubicación:
Paimio, Finlandia
Promotor:
Asociación Nacional de Tuberculosis de Finlandia (KT)
Gobierno Finlandés
Donaciones privadas
Año:
1929-1933
Obra
El Sanatorio de Paimio o Paimio Sanatorium es un antiguo sanatorio para tuberculosis en Paimio, al suroeste de Finlandia, diseñado por el arquitecto finlandés Alvar Aalto. Aalto recibió el encargo de diseñar el edificio tras ganar el concurso arquitectónico para el proyecto en 1929. El edificio se completó en 1933 y pronto recibió elogios tanto en Finlandia como en el extranjero. El edificio sirvió exclusivamente como sanatorio para tuberculosis hasta principios de la década de 1960, cuando se convirtió en un hospital general. Actualmente, el edificio es propiedad del Hospital Universitario de Turku, pero no funciona como hospital; desde 2014, el edificio ha funcionado como un centro de rehabilitación privado para niños. El sanatorio ha sido nominado para convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Historia
Aalto recibió el encargo de diseñar el edificio después de ganar un concurso arquitectónico para el proyecto en 1929. Aunque el edificio representa de etapa en la que arquitectura moderna tuvo más peso en la carrera de Aalto y además siguió muchos de los principios de las ideas pioneras de Le Corbusier para la arquitectura moderna (ventanas horizontales, terrazas en el techo, estética de máquina), también refleja indicios del posterior estilo de Aalto hacia un enfoque más orgánico. Por ejemplo, la entrada principal está marcada por un dosel de forma orgánica, algo inusual en ese momento entre los arquitectos modernos de la generación anterior. El edificio es ampliamente considerado como uno de sus diseños tempranos más importantes, diseñado al mismo tiempo que la Biblioteca de Vyborg. Aalto y su esposa Aino diseñaron todo el mobiliario e interiores del sanatorio. Algunos de los muebles, especialmente la silla Paimio, todavía están en producción por Artek.
Concepto
La idea principal para el Sanatorio, proyectado inicialmente para 296 pacientes, era un edificio que favoreciera la curación y rehabilitación de enfermos de tuberculosis, o en palabras del mismo Aalto, un edificio concebido como si de un «instrumento médico» se tratara.
El conjunto está formado por zonas claramente diferenciadas, la de los pacientes y galerías o salas de reposo, la de las salas comunes y la de servicios, articulando los bloques que contienen dichas funciones según la orientación y vistas alrededor de un núcleo central de circulaciones.
Las casas de médicos y empleados son tratadas como pabellones aislados, para dar privacidad y descanso a los trabajadores.
Diseño
El punto de partida de Aalto para el diseño del sanatorio fue hacer que el edificio en sí contribuyera al proceso de curación. Le gustaba llamar al edificio un «instrumento médico». Por ejemplo, se prestó especial atención al diseño de las habitaciones de los pacientes: estas generalmente albergaban a dos pacientes, cada uno con su propio armario y lavabo. Aalto diseñó lavabos especiales y silenciosos, de modo que el paciente no molestara al otro mientras se lavaba. Aalto colocó las lámparas en la habitación fuera de la línea de visión de los pacientes y pintó el techo de un verde grisáceo relajante para evitar el deslumbramiento. Cada paciente tenía su propio armario especialmente diseñado, fijado a la pared y fuera del suelo para facilitar la limpieza debajo del mismo.
En los primeros años, la única «cura» conocida para la tuberculosis era el reposo completo en un ambiente con aire limpio y sol. Así, en cada piso del edificio, al final del ala de las habitaciones de los pacientes, había balcones para tomar el sol, donde los pacientes débiles podían ser sacados en sus camas. Los pacientes más saludables podían ir a acostarse en la terraza de la azotea del edificio. Dado que los pacientes pasaban mucho tiempo en el sanatorio, habitualmente varios años, había un ambiente comunitario distintivo tanto entre el personal como entre los pacientes; algo que Aalto tuvo en cuenta en sus diseños, con varias instalaciones comunitarias, una capilla, así como viviendas para el personal e incluso recorridos para pasear especialmente trazados a través del paisaje forestal circundante. En la década de 1950, la enfermedad podía tratarse en parte con cirugía y, por lo tanto, se agregó un ala de cirugía, también diseñada por el estudio de arquitectura de Aalto. Poco después, los antibióticos marcaron el fin de la enfermedad, y el número de pacientes se redujo drásticamente, convirtiéndose el edificio en un hospital general.
Aalto pone especial atención en la distribución, funcionamiento y orientación del bloque principal, contenedor de las habitaciones y salas de reposo para los enfermos, estas últimas situadas en el extremo de cada planta. Orientadas las primeras a sur-sureste y las salas-terraza de reposo a pleno sur, Aalto consigue un máximo aprovechamiento de la luz y propiedades curativas del sol para facilitar la rehabilitación de los enfermos.
También existe una sala de reposo en cubierta, para 120 tumbonas, que ocupa todo el largo de la superficie y corona el edificio, ofreciendo unas vistas inmejorables sobre el paisaje y cuyo ajardinamiento evita el exceso de calor durante el verano.
En el interior de las habitaciones, el detallado diseño de sus elementos proporciona una máxima comodidad al paciente, como por ejemplo a través de la disposición indirecta de luz artificial, el ya mencionado color del techo pintado en verde oscuro para evitar deslumbramientos, o también la colocación de la calefacción en el techo para evitar la radiación directa, y el cuidado diseño de los lavabos, cuya geometría como veíamos antes minimiza el posible ruido provocado por su uso.
Las estancias comunes más espaciosas, como son el comedor y el taller, están orientadas a sur y están provistas de toldos para un control solar. También estos espacios ofrecen diferentes orientaciones y visuales para provocar en el paciente una variedad de estímulos psíquicos.
El mobiliario interior fue diseñado por el mismo arquitecto, en este caso se decía que la silla Paimio que, por su ergonómico diseño, favorecía la respiración del enfermo.
Estructura
La estructura, de columnas de hormigón armado, está perfectamente modulada con los espacios interiores que alberga. Incluye la estructura otras paredes de carga, de 8-10cm de grosor, también realizadas en hormigón armado.
La estructura y las vigas del edificio han sido diseñadas de tal manera que todo el complejo tiene un sistema de patinillos tubulares verticales y horizontales (a cada columna o viga le corresponde uno adosado a la misma), de manera que todas las tuberías, cables eléctricos, etc. se han podido instalar aquí. Desde los pasillos hay entradas a estos patinillos con puertas de una altura normal por lo que todo el mantenimiento puede hacerse sin tener que entrar en las habitaciones de los enfermos, incluso el mantenimiento que afecta a los sifones de los lavabos, que también están en dichos patinillos.
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