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¿Utilidad de los estudios previos del terreno (EPT)?

Estudio previo del terreno
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Todas las edificaciones se apoyan sobre el terreno, siendo éste una parte vital de las mismas. La construcción no permanecerá en pie en buenas condiciones, si el terreno sobre el que se apoya no es capaz de soportar el peso de la propia construcción con garantías.

Por otra parte, el terreno es lo único que no fabricamos y disponemos artificialmente en la construcción. El terreno es el que exista en el lugar que elegimos para construir y sus propiedades son las que tenga, y no las que desearíamos.

En este sentido, desde el inicio o planificación de un proyecto de edificación, es muy recomendable conocer las propiedades geológico-geotécnicas que presenta el terreno sobre el que vamos a construir.

Con ello pretendemos garantizar que no se producen daños por falta de capacidad portante o resistencia del terreno, controlar las deformaciones o asientos que puede provocar el peso o cargas del edificio, determinar a qué profundidad se localiza el nivel del firme o estrato con una capacidad portante suficiente, elegir el tipo de cimentación en función de la profundidad del firme (cimentaciones superficiales, semiprofundas o profundas), obtener las características geotécnicas del terreno a distintas profundidades y ver cómo afectan a los diferentes elementos de la edificación (cimentaciones, muros de sótanos, …), determinar la presencia o ausencia del nivel freático y su grado de afección a la futura edificación, etc.

Todas estas cuestiones relacionadas con el terreno y que intervienen en la cimentación de cualquier edificación son las que, en caso de fallar por un diseño deficiente, pueden llegar a provocar graves daños e incluso la ruina total del edificio. A su vez, toda esta problemática es la que determina que la realización de un Estudio Geotécnico (EG) sea imprescindible.

Sin la realización del Estudio Geotécnico (EG), el comportamiento de las futuras construcciones sería impredecible, y existiría la constante incertidumbre sobre si las condiciones del terreno implican riesgos a futuro de la estructura y, por consiguiente, del capital invertido en su construcción.

Ahora bien, las empresas que se dedican a la realización de Estudios Geotécnicos (EG) tienen un cierto nivel de autonomía en cuanto a cómo llevar a cabo el análisis del terreno, tipo y número de investigaciones, ensayos de laboratorio, etc., aunque su objetivo debe perseguir como finalidad el conseguir la mayor precisión posible y obtener la mayor seguridad.

No obstante, también es cierto que están sujetos a la ley del mercado y que la calidad de los estudios puede presentar una gran variabilidad, por lo que es necesario controlar y comprobar que el Estudio Geotécnico (EG) cumple de forma adecuada con los estándares requeridos a este tipo de trabajos y con un coste razonable.

Desde la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE), para todas las viviendas de uso residencial, edificaciones públicas o industriales es obligatorio realizar un Estudio Geotécnico (EG) previo a su construcción. No obstante, incluso desde antes de la entrada en vigor del CTE, los responsables del proyecto (generalmente arquitectos o ingenieros industriales) asumían la responsabilidad de conocer el terreno donde se construye, y de adecuar la cimentación a las características geotécnicas del mismo.

No se debe olvidar que, en caso de surgir patologías en una edificación, el propietario de la misma podrá solicitar un informe pericial para determinar y hacer una reclamación a los responsables de los daños constructivos.

En este sentido, aún sin ser especialistas en la materia, mediante los datos facilitados en un Estudio Previo del Terreno (EPT) (ver artículo “Estudio previo del terreno (EPT)”: https://archxde.com/estudio-previo-terreno/ ), el responsable de un proyecto de edificación podrá estimar a priori la complejidad del terreno en cada caso particular, y aconsejar, controlar o exigir a la empresa encargada del Estudio Geotécnico (EG), sobre la necesidad de investigar en profundidad determinados aspectos específicos del terreno, de realizar mayor o menor número y tipos de reconocimientos de campo, de incrementar la longitud o profundidad de los sondeos de reconocimiento, del número o cantidad de muestras inalteradas (MI) a extraer y de ensayos de penetración dinámica estándar (SPT) a realizar en cada sondeo, así como de realizar aquellos ensayos de laboratorio específicos que estime oportunos, para alcanzar una calidad del Estudio Geotécnico (EG) adecuada y minimizar el riesgo de patologías en la cimentación.

A modo de ejemplo, a continuación se indican una serie de aspectos que podrán obtenerse de los mapas, planos y fotografías aéreas que conforman un Estudio Previo del Terreno (EPT), a partir de los cuales se puede evaluar o estimar el comportamiento del terreno para la futura edificación que se proyecta:

• Mapa de Geología, Hoja geológica magna, Mapa de geología regional y Mapa de depósitos cuaternarios:

Con los Mapas indicados se podrá obtener una idea bastante exacta de la litología que constituye nuestra parcela o solar a construir.

Podremos identificar si tenemos un sustrato rocoso y la naturaleza de la roca o rocas existentes. En caso de tratarse de rocas graníticas, se deberán tomar medidas para cumplir con la DB-HS 6: Protección frente a la exposición al Radón en el interior de edificios. En función del tipo de roca se podrá estimar la mayor o menor dificultad de excavabilidad o ripabilidad, en el caso de que se precisen movimientos de tierras por excavaciones.

Si, por el contrario, los materiales presentes son de tipo suelo, podremos determinar su edad cronológica y su posible compacidad o consistencia; así como estimar de forma orientativa su capacidad portante.

En el caso de tratarse de depósitos cuaternarios recientes, poco consolidados (casos más desfavorables), habrá que prestar especial atención a su posible carácter evolutivo y a un posible déficit de capacidad portante; en este caso, es conveniente dimensionar la longitud o profundidad de los sondeos a realizar en el Estudio Geotécnico (EG) para cubrir la posible necesidad de contemplar una cimentación profunda.

• Mapa de expansividad:

En aquellos terrenos con riesgo de expansividad alto se deberán tomar medidas encaminadas a evitar la aparición de posibles fenómenos de carácter expansivo, por cambios de volumen (hinchamiento o retracción). En estos casos, se recomienda la lectura del artículo “Arcillas expansivas y suelos expansivos en edificación” (https://archxde.com/arcillas-expansivas/).

• Plano topográfico, Mapa de relieve y Mapa de geología:

En terrenos con topografía abrupta y grandes pendientes se podrán estimar los ángulos de talud a adoptar para garantizar su estabilidad. En todos los casos, en función de la litología existente, se podrán estimar los ángulos de talud de las excavaciones.

• Mapa de hidrogeología, Plano hidrológico, Mapa de permeabilidad, Mapa de acuíferos y Mapa de zonas inundables:

Con estos Mapas y Planos se podrá estimar el grado de afección de las aguas superficiales y subterráneas sobre la futura edificación. En base a ello, se podrán planificar las medidas necesarias a implementar para atenuar sus efectos, en forma de drenajes, tipo de cimentación a adoptar, etc.

Se podrá conocer la presencia o ausencia de acuíferos, el tipo de acuíferos, el grado de permeabilidad del terreno, la cantidad de recursos de agua subterránea existentes, y el riesgo potencial de inundaciones en la zona.

• Mapa de riesgo sísmico:

Con el Mapa de riesgo sísmico se podrá aplicar la Norma de Construcción Sismorresistente de 27 de septiembre de 2.002 (NCSE-02), que proporciona los criterios que han de seguirse dentro del territorio español para la consideración de la acción sísmica en el proyecto, construcción, reforma y conservación de obras a las que es aplicable la citada Norma.

• Fotografías aéreas:

A través del estudio de fotografías aéreas podemos observar la evolución que ha tenido una parcela o solar (generalmente de los últimos 60 años) desde el punto de vista de los usos del suelo, es decir, podemos analizar los antecedentes o modificaciones inducidas sobre ese terreno a causa de los usos anteriores (actividad humana).

Además de las perturbaciones causadas al terreno por anteriores utilizaciones, también se puede analizar la posible existencia de formaciones o depósitos geológicos superficiales que, a la escala de los Mapas y Planos geológicos disponibles, no son cartografiables.

Lo anteriormente expuesto nos muestra la utilidad que puede tener un Estudio Previo del terreno (EPT) para cualquier responsable de un proyecto de edificación (arquitectos e ingenieros industriales, principalmente), que consistirá fundamentalmente en proporcionar una herramienta para identificar, a priori, las características generales de un determinado terreno y establecer un cierto control a la hora de contratar un Estudio Geotécnico (EG), permitiendo indicar a la empresa encargada de su ejecución, aquellos aspectos sobre los que se desea intensificar la investigación, o bien, ser conscientes de que la zona no presenta problemas desde el punto de vista geotécnico y contratar un Estudio Geotécnico básico.

Ahora bien, de forma más general, un Estudio Previo del Terreno (EPT) tiene como finalidad principal, investigar y analizar las condiciones que presenta una determinada finca o superficie de terreno concreta, para su uso en proyectos de construcción.

Así, para el resto de profesionales involucrados en un proyecto de construcción (promotoras, constructoras, aseguradoras, agencias inmobiliarias, etc.), la información facilitada por el Estudio Previo del terreno (EPT), podrá ser utilizada como una herramienta de apoyo adicional para valorar las condiciones que presenta una parcela de terreno, en las diferentes fases de un proyecto:

• Fase de anteproyecto: para evaluar la idoneidad de compra o venta de un determinado terreno, y determinar su valor de mercado.

• Fase de planificación: para analizar y valorar la viabilidad económica de un proyecto de construcción. Mediante el EPT se podrá analizar la tipología de edificación más favorable a las circunstancias existentes, y valorar los posibles costes de ejecución de la cimentación.

• Fase de construcción: para estudiar con mayor detalle el tipo y número, necesario y suficiente, de reconocimientos a realizar (optimización de costes) en la contratación del Estudio Geotécnico (EG).

• Fase de comercialización: con el conjunto de imágenes en forma de Planos, Mapas y Fotografías aéreas que se entregarán en el EPT, se podría preparar un dosier de la edificación, que permita informar a los posibles compradores sobre las características del terreno donde está ubicada la vivienda y, en su caso, las soluciones técnicas que se hayan implementado para paliar los aspectos geotécnicos más desfavorables.

En definitiva, los datos aportados por el Estudio Previo del terreno (EPT) abarcan multitud de aspectos como: topografía, relieve, geología, hidrogeología, geomorfología, expansividad, usos del suelo, etc., presentados en forma de mapas, planos y fotografías aéreas.

Con ellos se puede obtener una información previa a la ejecución del Estudio Geotécnico (EG), que permitirá llevar a cabo una planificación inicial adecuada y evitará sorpresas desagradables no previstas inicialmente, en el caso de presentar el terreno características desfavorables, y que podrían acarrear la necesidad de modificaciones del proyecto, incremento de costes en las cimentaciones, etc.

Juan Pablo Guzmán Franco

Tfno.: 034 630 92 76 50

Email: gfjuanpablo@gmail.com

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