Torre Bellesguard
Canaan, CC BY-SA 4,0
Torre Bellesguard
Canaan, CC BY-SA 4,0

Torre Bellesguard

Obra

La Torre Bellesguard, situada en el barrio de Sant Gervasi, es una vivienda unifamiliar aislada diseñada por Gaudí y construida entre 1900 y 1909. Su diseño, caracterizado por un volumen cúbico marcado y una esbelta torre angular, la hace destacar por sí misma, en medio de jardines que la protegen del exterior.

Historia

La historia de la Torre Bellesguard está enraizada en la herencia cultural de Cataluña y se entrelaza con el legado del reconocido arquitecto Antoni Gaudí. Este notable edificio se erige en el lugar donde el rey Martín I el Humano, en el siglo XV, decidió edificar un palacio de recreo en las faldas de la sierra de Collserola. El nombre «Bellesguard», que traducido del catalán significa «Bellavista», evoca la hermosa panorámica de Barcelona que se puede contemplar desde este enclave.

Más de cinco siglos después, en 1900, la viuda María Sagués Molins encomendó a Gaudí la tarea de construir en el mismo lugar un edificio que resucitara el significado histórico del sitio. Este proyecto surgiría en un momento crucial de la carrera de Gaudí, quien ya había superado sus primeras etapas experimentales y había logrado desarrollar una arquitectura singular, aunque aún no había alcanzado la madurez que se apreciaría más tarde en obras como el Palacio Güell.

Gaudí diseñó la Casa Bellesguard haciendo un consciente guiño a la Edad Media, y el resultado fue una obra que, en lugar de reflejar la vanguardia arquitectónica por la que Gaudí es conocido, se convirtió en un monumento conmemorativo a la grandeza pasada de Cataluña. Este edificio, que evoca la historia catalana, revela cómo el arquitecto se dejó influir por la ubicación y la historia que la envuelve, en sintonía con otros proyectos que llevó a cabo en la misma época.

Al igual que en el Parque Güell, donde el diseño general fue supeditado a las características naturales del lugar, en Bellesguard fue el pasado histórico del sitio el que definió la estructura del edificio. Durante la construcción de la casa, Gaudí incluso alteró el curso de un antiguo camino que cruzaba la propiedad, lo que resultó en un semiviaducto de ladrillo y piedra, los porches de Bellesguard, parcialmente visible desde la calle.

A día de hoy, la Torre Bellesguard sigue siendo una residencia privada, un legado histórico que guarda en sus paredes el eco de un pasado distante y el genio de Gaudí. Desde 1969, el edificio está protegido como Bien de Interés Cultural, testigo de la evolución histórica de Cataluña y de la carrera del insigne arquitecto.

Descripción

La Torre Bellesguard es edificio unifamiliar de planta cuadrada y una altura de 19,5 metros. El edificio destaca por su imponente volumen cúbico y una torre angular que se yergue, esbelta, sobre su estructura.

Examinando la Casa Figueras desde una perspectiva arquitectónica, se puede apreciar que representa una obra de transición. Aunque se encuentra arraigada en elementos del arte gótico, su diseño es sencillo y claro, similar al de la Casa Calvet. A lo largo de la obra completa de Gaudí, esta casa ostenta un lugar particular. A diferencia de otras creaciones del arquitecto, en la Torre Bellesguard no se aprecian trazas de la arquitectura morisca, ni la sofisticación de las curvas del modernismo, ni tampoco el colorido tan profusamente empleado por Gaudí en otras obras de la misma época, como el Parque Güell o las alturas de las torres de la Sagrada Familia.

A pesar de que la casa no exhibe un único estilo definido, algo común en la obra de Gaudí, sí evoca una cierta sensación de reminiscencia de siglos pasados. La Torre Bellesguard se alza monolítica y sólida en el paisaje, impresión que se ve potenciada por su plano horizontal casi cuadrado.

La obra de Gaudí en la Torre Bellesguard se inclina claramente hacia el medievalismo. Incorpora el arco gótico apuntado, un elemento del que Gaudí había comenzado a distanciarse en otras obras. El imponente edificio culmina en una esquina con una torre puntiaguda que evoca los palacios medievales, aunque su estilo no sea precisamente gótico, aportando un aire de grandiosidad y antigüedad que la hace única dentro del catálogo de la obra gaudiniana.

Interior

La Casa Figueras consta de cinco niveles: semisótano, planta baja, primer piso, y dos áticos, el segundo de los cuales actúa como una mansarda. El diseño interior es rico en detalles, ofreciendo una amplia variedad de soluciones constructivas y estructurales.

Uno de los elementos más destacados del interior es la escalera, que se convierte en la columna vertebral de la edificación. Esta se halla pintada en blanco e iluminada por un vitral de colores vivos que se proyecta hacia el exterior en una forma estelar, proporcionando una luz cautivadora y enriqueciendo la atmósfera interior con su vibrante colorido.

Gaudí también otorgó una gran importancia a la iluminación en la Torre Bellesguard. Contrario a lo que se podría pensar desde la perspectiva exterior, los niveles superiores del edificio gozan de una extraordinaria claridad, lograda gracias a una gran cantidad de ventanas y al empleo de yeso blanco enlucido en las paredes. Este recurso, usado de manera excepcional por Gaudí, presagiaba el papel cada vez más relevante que la luz jugaría en sus futuras obras.

El enlucido de yeso blanco no solo contribuye a iluminar los espacios, sino que también suaviza la rigidez de la estructura. Las paredes adquieren una apariencia más suave, y los ángulos se redondean, esbozando la estructura ondulante que más tarde sería icónica en la Casa Milà. La Torre Bellesguard es así una obra de contrastes, un edificio que a primera vista puede parecer simple, pero que al observarlo más detenidamente, revela una complejidad arquitectónica asombrosa.

En lo que respecta a la cubierta de la casa, Gaudí ideó una solución estructural utilizando los dos niveles de los áticos. El primero actúa como soporte, mientras que el segundo, la mansarda, lo corona. Esta parte superior del edificio fue construida con muros, tabiques y arcos de ladrillo macizo visto, un material que aligera el peso de la estructura. Este nivel de coronación se manifiesta en el exterior en la forma de un tejado flanqueado por almenas y un paso de ronda, aportando un carácter distintivo a la edificación.

Finalmente, el uso de la piedra de pizarra local en el recubrimiento de los ladrillos macizos del edificio merece una mención especial. Gaudí seleccionó piedras en tonalidades grises, marrones, amarillas y verdes, recreando la técnica romana del Opus incertum.

Exterior

Gaudí, con su enfoque innovador, creó un diseño el diseño característico de la torre Bellesguard utilizando sillares almohadillados, que fueron fabricados a partir de un proceso especial. Comenzaba con un modelo de barro del cual se obtenía un molde de yeso. Luego, colocaba pequeñas piedras en el fondo del molde y las recubría con mortero. Este método resultaba en una superficie única en cada pieza final de la fachada.

El exterior de la torre, además de su singular técnica de construcción, se caracteriza por sus reminiscencias de la Edad Media. Las fachadas tienen un diseño riguroso, con un remate que evoca a las almenas defensivas que rodean el techo. El portal de entrada, forjado en hierro, aunque no refleja las intenciones iniciales de Gaudí, se ajusta al estilo austero y firme del edificio. Gaudí había diseñado un portal de madera, pero el portal de hierro existente, libre de los lujosos adornos que solía usar en otros edificios, se integra perfectamente con las ventanas, cuyas rejas esbozadas presentan un aspecto rígido y áspero, contribuyendo al carácter medieval de la estructura.

Contrastando con su apariencia austera y cuadrada, la Torre Bellesguard se fusiona meticulosamente con su entorno natural. La elección de Gaudí por la combinación de ladrillos y pizarra, una piedra existente en la región, confiere al edificio un tono oscuro que varía desde marrón ocre hasta azul negruzco. Esta paleta de colores oscuros se extiende hasta los pisos inferiores, donde grandes columnas sostienen las bóvedas de ladrillo, dando la impresión de estar en un castillo medieval.

No obstante, a pesar de su atmósfera sombría, el gran salón del ático se llena de luz a través de las amplias ventanas, aportando un toque de vida al edificio. Los imponentes arcos de las bóvedas, construidos con ladrillos marrones sin barnizar, agregan un efecto ornamental a la piedra desnuda que Gaudí prefería, reforzando su concepto de arquitectura «honesta» que esconde lo mínimo posible.

En cuanto a la elección de los materiales, aunque la edificación está construida íntegramente de ladrillo, Gaudí decidió recubrir el exterior con pizarra local, apostando por integrar su actuación en el entorno. Como guinda del pastel, la aguja de la torre que corona la casa está cubierta con azulejos vidriados en los colores de la bandera catalana. Esta característica, a pesar del paso del tiempo, sigue recordándonos los orígenes nobles de la propiedad.

Casa Figueras

Arquitecto:
Antoni Gaudí

Ubicación:
Barcelona, España

Promotor:
María Sagués i Molins

Año:
1900-1916

Superficie:
757 m2

Estilo:
Modernismo y gótico

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Imágenes

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Bibliografía

Cirlot, J., Funes, A. G., & Liz, J. (2016). Gaudí: obra completa. Zerbst, R. (1993). Gaudí, 1852-1926 : Antoni Gaudí i Cornet, une vie en architecture. Benedkt Taschen. Gaudí, G. 2. A. I., & Mandri, R. C. I. (2002). Official Programme: Gaudí International Year 2002.

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